La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) escaló sus acciones de protesta este martes al bloquear simultáneamente el aeropuerto internacional de Oaxaca y una instalación estratégica de Petróleos Mexicanos en la entidad.
La decisión del magisterio disidente de endurecer sus movilizaciones responde a lo que calificaron como actos represivos durante la manifestación que encabezaron el lunes en la Ciudad de México. Los maestros acordaron en asamblea intensificar la presión sobre las autoridades federales.
El bloqueo al aeropuerto oaxaqueño afectó operaciones aéreas y dejó varados a cientos de pasajeros, mientras que la toma de la planta petrolera amenaza con interrumpir el suministro de combustibles en la región. Ambas acciones representan un golpe a la infraestructura crítica del estado.
La CNTE mantiene un pulso con el gobierno de Claudia Sheinbaum, exigiendo la atención a demandas laborales y educativas que, según el sindicato, han sido ignoradas sistemáticamente. El conflicto expone las fracturas entre el oficialismo y sectores sindicales que históricamente respaldaron al movimiento de izquierda.
Las autoridades estatales y federales no han emitido pronunciamiento oficial sobre las nuevas medidas de presión, mientras crece la incertidumbre sobre la duración de los bloqueos y su impacto económico en una de las entidades más pobres del país.
El episodio evidencia la incapacidad del gobierno morenista para contener el descontento de sus propias bases sindicales, reproduciendo los mismos conflictos que criticó durante años cuando estaba en la oposición.