La Fiscalía General del Estado de Michoacán confirmó lo que comunidades indígenas de la Meseta Purépecha denunciaban desde hace meses: una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación, integrada por sicarios colombianos, opera libremente entre la Ciénega de Zacapu y el municipio de Nahuatzen.
El fiscal Carlos Torres Piña admitió la presencia de estos grupos criminales extranjeros en territorio purépecha, aunque evitó precisar el número exacto de colombianos que forman parte de esta estructura delictiva. La vaguedad de la información oficial contrasta con la gravedad de la situación que enfrentan las comunidades de la región.
La infiltración de operadores internacionales del CJNG en la Meseta Purépecha representa una escalada preocupante en la estrategia del cártel jalisciense para consolidar su presencia en Michoacán. La zona, habitada mayoritariamente por población indígena, se ha convertido en escenario de una disputa territorial que las autoridades estatales parecen incapaces de contener.
La tardía confirmación de la Fiscalía llega después de múltiples reportes de comuneros y autoridades tradicionales sobre la presencia de grupos armados con acento extranjero en la región. La falta de acciones contundentes por parte del gobierno estatal deja a las comunidades purépechas en una situación de vulnerabilidad extrema frente a la expansión del crimen organizado transnacional.
Mientras tanto, los habitantes de Nahuatzen y la Ciénega de Zacapu continúan exigiendo una respuesta efectiva de las autoridades federales y estatales ante una amenaza que ya no pueden negar: el CJNG ha internacionalizado su estructura criminal y Michoacán paga las consecuencias de la inacción gubernamental.