Las fuerzas militares de Estados Unidos e Irán protagonizaron enfrentamientos armados cerca del Estrecho de Ormuz durante la noche del lunes, poniendo en evidencia la fragilidad del proceso de paz entre ambas naciones a pesar de los anuncios optimistas de sus gobiernos.
Los incidentes ocurrieron apenas horas después de que el presidente Donald Trump asegurara que las conversaciones para extender el alto el fuego y reabrir el estratégico estrecho avanzaban favorablemente. Poco antes de los ataques, el líder supremo iraní Mojtaba Jamenei advirtió que las naciones de la región ya no servirían como escudo para las bases estadounidenses.
Según el Pentágono, las fuerzas estadounidenses realizaron ataques en defensa propia contra sitios de lanzamiento de misiles y embarcaciones que intentaban colocar minas en aguas del sur de Irán. Por su parte, la Guardia Revolucionaria Islámica reportó haber disparado contra un caza F-35 y varios drones que ingresaron al espacio aéreo iraní, derribando un dron MQ-9 Reaper.
La agencia estatal Nour News informó que varios efectivos iraníes murieron en los ataques contra embarcaciones cerca de la isla de Larak, sin ofrecer cifras exactas. El ejército israelí aclaró que no participó en la operación estadounidense.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán emitió una condena enérgica, calificando las acciones como una violación flagrante del alto el fuego acordado el 8 de abril y de la Carta de las Naciones Unidas. La cancillería iraní denunció además actos de "piratería marítima" contra embarcaciones comerciales en el marco del cerco naval impuesto por Washington.
Teherán advirtió que el gobierno estadounidense es responsable de todas las consecuencias derivadas de estos actos y prometió que no quedarán sin respuesta. El secretario de Estado Marco Rubio, desde India, reconoció que existen "muchas idas y vueltas" sobre el lenguaje específico del documento inicial del acuerdo.
Los enfrentamientos ocurren precisamente cuando ambas naciones se encuentran en la fase final de negociaciones para un acuerdo que permitiría poner fin definitivo al conflicto y reabrir una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el comercio petrolero global.