El canciller chino Wang Yi se reunió con su homólogo panameño Javier Martínez-Acha en Nueva York, donde dejó clara la postura de Pekín: las empresas chinas deben ser protegidas y las relaciones entre ambas naciones no pueden verse afectadas por "interferencias externas".
Según un comunicado del ministerio de Exteriores chino difundido este miércoles, Wang subrayó que los vínculos bilaterales "no están dirigidos contra ningún tercero" y tampoco deberían verse "perturbados por terceros". El mensaje llega en un momento delicado para la relación entre ambos países.
El jefe de la diplomacia china destacó que las compañías de su país han contribuido durante años al desarrollo económico panameño y a mejorar las condiciones de vida de su población. Por ello, expresó su expectativa de que las autoridades panameñas "salvaguarden eficazmente los derechos e intereses legítimos" de esas empresas.
Aunque Wang no mencionó casos específicos, sus declaraciones ocurren tras la salida del conglomerado CK Hutchison de la operación de dos puertos próximos al Canal de Panamá. La Corte Suprema panameña declaró inconstitucional la concesión otorgada hace más de 25 años, lo que desató la ira de Pekín.
China advirtió entonces que Panamá pagaría "un alto precio" por esa decisión. La compañía posteriormente activó un arbitraje internacional contra el Estado panameño por al menos 2 mil millones de dólares.
Por su parte, el canciller Martínez-Acha reiteró el compromiso panameño con el principio de 'una sola China' y aseguró que su país no permitirá que Taiwán establezca instituciones en territorio panameño. Además, apostó por resolver las diferencias mediante un "diálogo constructivo" basado en el respeto mutuo.
La reunión en Nueva York, celebrada al margen de actividades del Consejo de Seguridad de la ONU, fue el primer encuentro de alto nivel entre ambos gobiernos desde que las tensiones bilaterales se intensificaron en los últimos meses. Martínez-Acha expresó la voluntad de "pasar página" y fortalecer la confianza bilateral.