En una contienda láctea que ha capturado la atención nacional, el municipio de Pijijiapan, Chiapas, ha logrado arrebatarle a Oaxaca el Récord Guinness de la bola de quesillo más grande del mundo. La hazaña se concretó el pasado 29 de agosto de 2026, cuando productores chiapanecos presentaron una pieza colosal de mil 611 kilogramos, superando con creces la marca anterior y reafirmando la tradición quesera de la región.

Este logro representa la reconquista de un título que Pijijiapan ostentaba previamente. En 2023, la comunidad había establecido un nuevo récord con una bola de quesillo de 558 kilogramos. Sin embargo, un año después, en julio de 2024, Reyes Etla, Oaxaca, logró superar esta marca al presentar una pieza de 636.2 kilogramos, despojando temporalmente a Chiapas del reconocimiento mundial.

La recuperación del título por parte de Pijijiapan no solo es un triunfo para los productores locales, sino también un impulso significativo para la economía y la identidad cultural de la región. La nueva marca, con una diferencia de 974.8 kilogramos sobre el récord oaxaqueño anterior, demuestra el compromiso y la capacidad de la industria quesera chiapaneca.

El proceso para alcanzar esta monumental bola de quesillo inició desde las primeras horas de la madrugada. Maestros queseros y productores se unieron en un esfuerzo coordinado para elaborar la materia prima necesaria. Se estima que se requirieron más de 15 mil litros de leche fresca para producir los mil 500 kilogramos de quesillo que se fijaron como meta inicial, una cifra que finalmente fue superada.

Una vez obtenido el queso de hebra, el desafío se trasladó a la formación de la bola. Este proceso, que duró casi cuatro horas, implicó el enrollado progresivo de las hebras de queso hasta consolidar una única pieza de dimensiones extraordinarias. Para facilitar esta labor, se empleó una estructura giratoria especialmente diseñada, equipada con plataformas metálicas que permitieron manipular el producto a medida que aumentaba su tamaño y peso.

Alfredo Arista, adjudicador oficial de Guinness World Records, estuvo presente en el Campo del Nuevo Milenio para verificar que se cumplieran todos los requisitos necesarios para validar la nueva marca. Su presencia garantizó la transparencia y la oficialidad del evento, certificando el peso final de mil 611 kilogramos.

Carlos Alberto Albores Lima, alcalde de Pijijiapan, destacó la importancia de este logro para la comunidad. Señaló que la maquinaria utilizada fue diseñada específicamente para soportar las propiedades físicas y la elasticidad características del quesillo, un testimonio de la innovación aplicada en el proceso.

La Secretaría de Economía y del Trabajo de Chiapas reconoció el esfuerzo conjunto y la experiencia de las familias dedicadas a la producción de quesillo en la región. Ocho queserías locales fueron fundamentales en este éxito: Quesería Pan de Dios, Lácteos y Derivados Mi Vaquita, Quesos Vaquero, Quesería Sebastián, Quesos El Triunfo, Fran Quesos, Lácteos y Derivados 2 Hermanos, y Quesería San Francisco (Quesafran).

Este evento no solo sirvió para establecer un nuevo récord mundial, sino también para fortalecer la identidad de Pijijiapan como cuna del quesillo. En el marco de la celebración, la Secretaría de Economía y del Trabajo de Chiapas ratificó ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) la solicitud para obtener la Declaración de Protección de la Indicación Geográfica ‘Quesillo de Pijijiapan, Chiapas’, un paso crucial para salvaguardar y promover este producto emblemático.

La disputa entre Chiapas y Oaxaca por este peculiar récord subraya la importancia cultural y económica del quesillo en México. Si bien Oaxaca es tradicionalmente reconocida por su quesillo, Chiapas ha demostrado con esta hazaña que también posee una industria quesera de primer nivel, capaz de competir y superar las marcas establecidas.

El impacto de este logro trasciende lo meramente deportivo o culinario; representa un impulso para el turismo y la promoción de los productos locales de Chiapas. La imagen de una bola de quesillo de más de mil 600 kilos es un poderoso imán para atraer visitantes y generar interés en la gastronomía de la región.

En el contexto de la producción de quesillo, la leche fresca es el insumo primordial. La calidad de la leche, proveniente de ganado alimentado en pastos de la región, es un factor determinante en el sabor y la textura del producto final. Los productores de Pijijiapan han sabido aprovechar los recursos naturales de su entorno para elaborar un quesillo de alta calidad.

La elaboración de quesillo es un arte que se transmite de generación en generación. Las familias queseras de Pijijiapan combinan técnicas ancestrales con innovaciones tecnológicas para mantener la tradición viva y, al mismo tiempo, alcanzar estándares de producción masiva y de calidad mundial, como lo demuestra este Récord Guinness.

Este tipo de eventos, que celebran la destreza y la dedicación de los productores, son fundamentales para mantener vivas las tradiciones y fomentar el orgullo por los productos regionales. La bola de quesillo gigante de Pijijiapan se erige como un símbolo de la perseverancia y la excelencia de los campesinos y ejidatarios chiapanecos.

La recuperación del Récord Guinness por parte de Pijijiapan es una victoria para el campo mexicano y un recordatorio de la riqueza gastronómica que nuestro país ofrece al mundo. Es un testimonio del trabajo arduo y la pasión de quienes dedican su vida a la producción de alimentos de calidad.