Julio César Chávez, el inmortal pugilista mexicano, ha desvelado una faceta poco conocida de uno de los momentos cumbre de su carrera: su temor a que el Estadio Azteca luciera vacío durante su histórica pelea contra Greg Haugen en febrero de 1993. La magnitud del Coloso de Santa Úrsula, lejos de ser un aliciente, representaba para el campeón una potencial fuente de humillación.

En una revelación que ha capturado la atención de aficionados y analistas del deporte, Chávez confesó que su reticencia inicial a aceptar la contienda en el emblemático recinto no se debía a la destreza de su oponente ni a la presión del combate en sí, sino a la posibilidad de enfrentarse a miles de asientos vacíos. La idea de subirse al ring ante un estadio que no estuviera a reventar le provocaba un profundo miedo al ridículo.

La Negativa Inicial y la Intervención de Don King

El promotor estadounidense Don King, conocido por su audacia y habilidad para orquestar eventos de gran envergadura, fue quien impulsó la idea de llevar la pelea de Chávez al Estadio Azteca. Sin embargo, la propuesta inicial fue recibida con una rotunda negativa por parte del boxeador. Ni siquiera la promesa de una bolsa económica más jugosa logró persuadirlo de superar su aprensión.

"Imagínate, me voy a ver ridículo peleando yo en el Estadio Azteca. ¿Cuánta gente puedo meter? Ni con acarreados voy a llenar", confesó Chávez, plasmando la magnitud de su preocupación. Para él, la imagen de un estadio icónico semivacío era un escenario inaceptable que ponía en entredicho su legado y su conexión con el público.

Ante la persistente negativa del campeón, King recurrió a una figura de autoridad en el mundo del boxeo: José Sulaimán, quien en aquel entonces ostentaba la presidencia del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). La intervención de Sulaimán fue crucial para mediar y convencer a Chávez de dar el sí.

El Pacto y la Sorpresa Monumental

Chávez, con un respeto particular por Sulaimán, accedió a considerar la propuesta. "Bueno, le dije: ‘Está bien, don José. ¿A usted le puedo decir que no?’", relató el pugilista. Sin embargo, no dejó de lado su preocupación ni las condiciones que había negociado. "Pero si no hay gente, pues a mí me vale madre y le tiene que decir que me pague lo que me prometió, porque me había prometido 2 millones de dólares más", añadió, dejando claro que la seguridad de su pago estaba ligada a la asistencia.

Lo que sucedió después superó todas las expectativas y disipó por completo los temores del campeón. Al llegar al Estadio Azteca, Chávez se encontró con una escena que lo dejó atónito: miles de aficionados se agolpaban en los alrededores del recinto, y al ingresar, descubrió que las tribunas estaban completamente abarrotadas. "Nunca pensé, te lo juro por Dios, que lo fuera a llenar. Pero me llevé la sorpresa de mi vida. Al llegar al Estadio Azteca y ver miles, miles de personas afuera, y cuando entré al Estadio Azteca estaba súper lleno. No podía ni caminar", relató con evidente asombro.

La Pelea que Rompió Récords

La función, celebrada el 20 de febrero de 1993, no solo disipó las dudas de Chávez, sino que también inscribió su nombre en los anales del boxeo mundial. La pelea de unificación del campeonato mundial superligero del CMB contra el estadounidense Greg Haugen congregó a una multitud sin precedentes.

El Estadio Azteca registró una asistencia oficial de 132 mil 274 aficionados con boleto pagado, una cifra que le valió al evento un Récord Guinness como la mayor cantidad de espectadores en la historia del boxeo profesional. Este hecho demostró la inmensa popularidad de Julio César Chávez y la capacidad del boxeo mexicano para movilizar masas.

El Combate y el Legado

Sobre el ring, Chávez demostró por qué era considerado el mejor de su época. Desde el primer asalto, impuso su dominio, llegando a derribar a Haugen en ese mismo round. La presión de tener a tantas personas observando, sumada a la altitud de la Ciudad de México, que comenzó a afectarlo físicamente, añadió un componente extra al desafío.

La pelea continuó hasta el quinto round, donde Chávez volvió a enviar a la lona a su rival. El réferi Joe Cortez, al percatarse de la superioridad del mexicano y la incapacidad de Haugen para continuar, detuvo el combate. Julio César Chávez se alzó con la victoria por nocaut técnico, reteniendo así su título mundial.

La Serie Documental "Chávez vs Chávez"

Esta anécdota y muchos otros episodios cruciales de su vida, tanto en el cuadrilátero como fuera de él, son el eje central de la nueva serie documental titulada "Chávez vs Chávez". La producción, que se estrenó el 11 de septiembre en la plataforma ViX, consta de cinco episodios.

En ella, el legendario pugilista repasa en primera persona sus inicios, el vertiginoso ascenso a la fama, las gloriosas victorias que cimentaron su legado, pero también se adentra en las batallas personales, los excesos y los momentos difíciles que marcaron su trayectoria. La serie promete ofrecer una mirada íntima y honesta a la vida del ídolo, mostrando tanto al campeón invencible como al hombre que enfrentó sus demonios.

La presentación de la serie documental sirvió como escenario para que Chávez reviviera estos recuerdos, reconociendo que revisitar esos pasajes de su vida también implicó un proceso de introspección y confrontación con sus propias experiencias, tanto las triunfales como las dolorosas. La historia de Julio César Chávez es, sin duda, una de las más fascinantes y complejas del deporte mundial.