En un acto que resalta la fortaleza del sector energético mexicano, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo inauguró la Central Ciclo Combinado González Ortega en Mexicali, Baja California. Este evento no solo marca un hito en la capacidad de generación eléctrica del país, sino que también subraya la visión del gobierno actual de que la producción de energía es un pilar fundamental para la soberanía nacional.

Energía para la Independencia y el Futuro

Durante su discurso, la mandataria enfatizó la importancia estratégica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) como motor del desarrollo y la autonomía de México. Al reconocer la dependencia del país en la importación de gas natural desde Estados Unidos, Sheinbaum Pardo sentó las bases de su política energética: garantizar la soberanía nacional, minimizar el impacto ambiental y promover la justicia social. Estas tres vertientes, según la Presidenta, son indispensables para el progreso del sector eléctrico nacional.

La nueva Central Ciclo Combinado González Ortega aportará 653 Megawatts (MW) al Sistema Eléctrico Nacional. Esta adición es crucial para alcanzar la ambiciosa meta de incorporar 32 mil MW nuevos durante el presente sexenio. La visión de Sheinbaum Pardo contempla que, de esta cifra, 22 mil MW provendrán de fuentes de energía renovable, demostrando un compromiso firme con la transición energética y la sustentabilidad.

Fortaleciendo la CFE y el Servicio Eléctrico

La inversión en esta nueva central no solo incrementa la capacidad de generación, sino que también tiene un impacto directo en la calidad del servicio para los habitantes de Mexicali y sus alrededores. La sustitución de infraestructura obsoleta por tecnología moderna promete disminuir las interrupciones del suministro eléctrico, garantizando un servicio más estable y confiable, especialmente durante los picos de demanda en épocas de calor.

La directora general de la CFE, Emilia Esther Calleja Alor, detalló que la Central González Ortega generará más de 5 mil gigawatts-hora al año, un volumen significativo que beneficiará directamente a Baja California. Este avance se suma a los esfuerzos de modernización de redes de transmisión y subestaciones, que han permitido una mejora del 30 por ciento en la continuidad del suministro eléctrico desde 2018.

Un Giro Estratégico en la Política Energética

La Presidenta Sheinbaum también destacó las reformas constitucionales implementadas para fortalecer a la CFE, devolviéndole su carácter de Empresa Pública del Estado y asegurando la prioridad en el despacho eléctrico de sus plantas sobre las privadas. Esta medida busca revertir los efectos de reformas anteriores que, según su administración, habían debilitado la capacidad del Estado para garantizar el acceso a la energía a precios justos y con criterios de soberanía.

Históricamente, la política energética mexicana ha sido un campo de batalla ideológico. La nacionalización de la industria petrolera en 1938 sentó un precedente de soberanía, pero las décadas posteriores vieron una apertura gradual al sector privado, culminando en la reforma energética de 2013. La administración actual ha buscado revertir muchos de esos cambios, priorizando la CFE y Pemex como pilares de la estrategia energética nacional.

Implicaciones y Perspectivas

La inauguración de la Central González Ortega se enmarca en un contexto global de creciente demanda energética y la urgencia de transitar hacia fuentes más limpias. La apuesta por la CFE como eje central de la generación eléctrica responde a una visión de Estado que busca controlar un sector estratégico para la economía y la seguridad nacional.

Analistas señalan que este tipo de proyectos son fundamentales para asegurar el abasto energético del país, especialmente ante el crecimiento económico y la relocalización de industrias (nearshoring). Sin embargo, también plantean el desafío de equilibrar la generación con fuentes renovables y la necesidad de inversiones continuas en modernización y eficiencia.

La estrategia de la Presidenta Sheinbaum de fortalecer la CFE y diversificar la matriz energética, con un énfasis en renovables, busca posicionar a México como un actor relevante en la transición energética global, al tiempo que se salvaguarda su independencia y se promueve un desarrollo más equitativo y sustentable para todas las regiones del país.

El impulso a la producción nacional de energía, bajo el lema "¡Que viva la CFE!", se consolida como una política de Estado que busca no solo satisfacer la demanda actual, sino también sentar las bases para un futuro energético seguro, limpio y soberano para México. La inversión en infraestructura como la Central González Ortega es una muestra tangible de este compromiso, buscando un equilibrio entre el crecimiento económico, la protección ambiental y el bienestar social.