La Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas (UNTA) lanzó una dura crítica contra el programa Sistema de Ordenamiento de la Producción y Comercialización de Maíz Blanco "Precio Justo", impulsado por la administración de Claudia Sheinbaum. La organización campesina calificó la iniciativa como una "política absurda" que condena a los agricultores mexicanos al "exilio productivo del campo".
Álvaro López, secretario general de la UNTA, acusó al gobierno federal y a la Secretaría de Agricultura de evadir su responsabilidad para establecer un precio de garantía real para el maíz blanco. En su lugar, denunció, la administración morenista dejó la definición de precios en manos de acopiadores y compradores privados, abandonando a su suerte a los productores nacionales.
El programa, firmado por Sheinbaum en Palacio Nacional junto con productores, comercializadores e industriales, prometía ordenar el mercado del maíz blanco y garantizar precios justos mediante contratos voluntarios con unas 80 empresas. Sin embargo, la UNTA señala que la cobertura es ridículamente insuficiente: de los 2.5 millones de pequeños y medianos productores que existen en México, el programa actual beneficiaría únicamente a unos 61 mil agricultores.
"Se manipula con el discurso de una buena voluntad para que acopiadores y compradores acuerden un precio justo", reprochó López, quien advirtió sobre el deterioro acelerado de la producción nacional. Solo en el Estado de México se han perdido al menos 15 mil hectáreas dedicadas al cultivo del grano básico, afectadas por sequía y falta de apoyos reales.
Las cifras de dependencia alimentaria son alarmantes. Según la organización campesina, México pasó de importar el 46 por ciento de sus alimentos en 2018 a cerca del 75 por ciento en la actualidad. Entre enero y abril de 2026, las importaciones de maíz blanco y amarillo superaron los cuatro millones de toneladas, marcando un récord histórico que evidencia el fracaso de las políticas de autosuficiencia alimentaria pregonadas por Morena.
La controversia se suma a las recientes protestas de agricultores sinaloenses en Ciudad de México, quienes exigieron apoyos y mejores condiciones de comercialización. El descontento campesino crece mientras el gobierno de Sheinbaum insiste en defender un programa que, según sus críticos, mantiene abiertas las puertas a los intermediarios y cierra las del campo mexicano.
La UNTA advierte que sin un precio de garantía real y con alcances tan limitados, el programa "Precio Justo" no es más que un ejercicio de simulación que profundiza la crisis del sector agrícola nacional y acelera la dependencia alimentaria del exterior.