El expresidente Felipe Calderón Hinojosa ha lanzado una andanada digital contra la administración actual, específicamente contra la presidenta Claudia Sheinbaum, al presumir su asistencia a la inauguración del Mundial de Futbol de 2010 en Sudáfrica. La publicación, realizada en la red social X, surge en el contexto de la reciente inauguración del Mundial 2026, donde México debutó contra Sudáfrica, un evento al que Sheinbaum no asistió, optando por una actividad en un deportivo de la Ciudad de México.

Calderón compartió una fotografía y un mensaje detallando cómo, en 2010, el entonces presidente sudafricano Jacob Zuma los invitó personalmente al partido inaugural. "En 2010, la Copa Mundial de la FIFA se celebró en Sudáfrica, y el partido inaugural fue precisamente Sudáfrica contra México. El presidente Zuma nos invitó al partido inaugural. Los equipos empataron, con un golazo de Rafa Márquez", recordó el exmandatario, evocando un momento deportivo y diplomático que contrasta con la ausencia de la figura presidencial en el evento de este año.

La 'presunción' de Calderón no es casual. Se interpreta como una crítica directa a la decisión de Sheinbaum de no acudir al Estadio Ciudad de México para el partido inaugural del Mundial 2026, donde México venció 2-0 a Sudáfrica. En lugar de presenciar el encuentro, la presidenta se reunió con la jefa de Gobierno de la CDMX, Clara Brugada, en el deportivo Hermanos Galeana, una elección que ha sido señalada por el expresidente como una falta de compromiso o interés en un evento de magnitud nacional e internacional.

Cabe recordar que la asistencia de Sheinbaum al evento inaugural del Mundial 2026 estuvo rodeada de incertidumbre. Días antes, fue cuestionada sobre su paradero durante el inicio del torneo, con planes iniciales que contemplaban su presencia en el FIFA Fan Fest del Zócalo capitalino. Sin embargo, la posibilidad de protestas por parte de la CNTE, madres buscadoras y transportistas, llevó a la mandataria a admitir que el evento en el Centro Histórico podría no realizarse, aunque finalmente la afición pudo disfrutar del partido en la plancha del Zócalo.

En su mensaje, Calderón no solo se limitó a recordar su asistencia en 2010, sino que también aprovechó para evocar una "buena época para el futbol mexicano". Mencionó la obtención de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA, la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de 2011 y, de manera destacada, la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, refiriéndose a ese periodo como "Campeón del mundo". Esta retrospectiva busca posicionar su sexenio como un periodo de éxitos deportivos y de mayor proyección internacional para el país.

La estrategia de Calderón parece ser la de capitalizar la coyuntura del Mundial 2026 para generar un contraste desfavorable hacia la administración actual. Al recordar su propia experiencia y los logros deportivos de su época, busca subrayar lo que percibe como una falta de liderazgo o de visión por parte de Sheinbaum y su gobierno. La ausencia de la presidenta en un evento de esta naturaleza, especialmente cuando se trata de un partido inaugural de un Mundial celebrado en casa, es un punto sensible que Calderón explota hábilmente.

Por otro lado, la nota original también detalla la forma en que la presidenta Sheinbaum decidió otorgar su boleto para el partido México vs. Sudáfrica. A través de un concurso de dominadas dirigido a mujeres jóvenes, se seleccionó a Yolett Cervantes para asistir al encuentro. Sheinbaum justificó esta decisión argumentando que "una joven que juega futbol es una gran representante de nuestro país", buscando así vincularse con la juventud y el deporte femenino.

Cervantes, la ganadora, compartió su experiencia en redes sociales, documentando su traslado y su estancia en el Estadio Ciudad de México. Este gesto, aunque buscaba generar empatía y cercanía con la ciudadanía, ha sido eclipsado por la polémica generada por la ausencia de la presidenta y la posterior intervención de Calderón, quien utiliza el evento para lanzar sus críticas.

El Mundial 2026, más allá de ser una fiesta deportiva, se ha convertido en un escenario para la disputa política. La comparación entre la asistencia de Calderón en 2010 y la ausencia de Sheinbaum en 2026 es un claro ejemplo de cómo los eventos de gran relevancia nacional son utilizados por las figuras políticas para marcar posicionamientos y criticar a sus adversarios, buscando influir en la opinión pública y mantener viva la conversación política.

La estrategia de Calderón de "presumir" su asistencia al Mundial de 2010 es una táctica recurrente en la política mexicana: utilizar el pasado para cuestionar el presente. Al recordar un evento en el que él, como presidente, tuvo un rol protagónico, busca generar una imagen de liderazgo y compromiso que, en su opinión, falta en la actual administración. La mención de la invitación directa del presidente Zuma añade un matiz de exclusividad y relevancia a su presencia.

La comparación se intensifica al contrastar la atmósfera de 2010 con la de 2026. Mientras Calderón evoca un ambiente de celebración y éxito deportivo, la administración actual enfrenta críticas por la gestión de eventos masivos y la percepción de una menor presencia presidencial en momentos clave. La decisión de Sheinbaum de no asistir al partido inaugural, aunque justificada por motivos de seguridad o agenda, es vista por sus críticos como una oportunidad perdida para proyectar una imagen de unidad y entusiasmo nacional.

El expresidente también hace hincapié en los logros deportivos de su sexenio, mencionando éxitos en categorías juveniles y olímpicas. Esto no solo busca enaltecer su gestión, sino también sugerir que durante su mandato, México gozó de un mayor protagonismo y éxito en el ámbito deportivo internacional. La frase "Campeón del mundo" utilizada para describir la medalla de oro olímpica es una forma de autoelogio y de establecer un estándar de éxito que, según él, la actual administración no ha alcanzado.

En resumen, la publicación de Felipe Calderón es una jugada política calculada. Utiliza un evento deportivo de gran arraigo popular para lanzar una crítica velada pero contundente a la presidenta Claudia Sheinbaum, contrastando su propia experiencia como mandatario con la ausencia de la actual jefa de Estado en la inauguración del Mundial 2026. La estrategia busca generar debate, recordar supuestos éxitos pasados y posicionarse como una voz crítica ante la administración en curso, todo ello enmarcado en la euforia y el interés que genera un evento de la magnitud de la Copa del Mundo.