El expresidente Felipe Calderón Hinojosa ha lanzado una severa advertencia sobre el estado actual de México, asegurando que la verdadera amenaza para la nación no proviene de los partidos de oposición, sino del avance implacable del crimen organizado y su potencial para cooptar las estructuras del Estado.

Durante su participación en el cuarto Foro América Libre, celebrado en la Ciudad de México, Calderón Hinojosa, quien gobernó el país de 2006 a 2012, enfatizó que el gobierno actual parece estar equivocando su enfoque al percibir a la oposición como el principal adversario, en lugar de confrontar la infiltración criminal que, según él, pone en riesgo la soberanía y la estabilidad del país.

"No estamos hablando de un problema meramente de drogas, es riesgo de captura del Estado, que es la verdadera amenaza", declaró el exmandatario, subrayando la gravedad de la situación. "El Gobierno debe entender que es el crimen organizado y no la oposición el mayor enemigo del pueblo mexicano".

Calderón Hinojosa, cuya administración se caracterizó por el lanzamiento de una estrategia frontal contra el narcotráfico conocida como la "Guerra contra el narco", que lamentablemente resultó en un elevado número de víctimas civiles, vinculó directamente su advertencia con la creciente evidencia de la intervención del crimen organizado en la esfera política mexicana.

Como un ejemplo palpable de esta infiltración, el expresidente citó la acusación formal presentada en abril por la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, militante de Morena, junto con otros nueve funcionarios y exfuncionarios mexicanos. La acusación de la fiscalía estadounidense señala a estos individuos por presuntamente conspirar con líderes del Cartel de Sinaloa para facilitar el trasiego de drogas hacia Estados Unidos, a cambio de favores económicos y apoyo político.

En un análisis más amplio, Calderón, quien es miembro del Partido Acción Nacional (PAN), expresó su preocupación por el aparente debilitamiento de las instituciones electorales y judiciales en México. Comparó la situación actual con la de otros países latinoamericanos que, según su perspectiva, transitaron por gobiernos de corte populista y que, tras un periodo de crisis, han iniciado procesos de recuperación, mencionando específicamente los casos de Argentina y Venezuela.

Las declaraciones de Calderón se dan en un contexto de tensión política y de seguridad en el país. La presidenta Claudia Sheinbaum, en su conferencia matutina, reaccionó con ironía a la participación de Calderón en el foro, calificándolo de "espurio" y criticando la postura de la "derecha mexicana".

"El espurio Calderón hablando de democracia. Así está la derecha mexicana", sentenció la mandataria, en referencia a la participación del expresidente en un encuentro que congrega a organizaciones y dirigentes de la derecha latinoamericana.

Por otro lado, Calderón Hinojosa aprovechó su intervención para hacer un llamado a los partidos de oposición, instándolos a adoptar una mayor apertura hacia la participación ciudadana. Reconoció que, en el pasado, no se atendieron adecuadamente las propuestas que él mismo planteó antes de las elecciones de 2024, orientadas a fortalecer la estructura organizativa de los partidos a nivel territorial.

"La libertad política no solo puede ser cancelada por el Gobierno, también los partidos, cuando cierran sus puertas a la participación de ciudadanos de buena voluntad", afirmó, haciendo hincapié en la necesidad de una democracia interna y participativa dentro de las propias fuerzas políticas.

La presencia de Calderón en la Ciudad de México no estuvo exenta de protestas. Mientras participaba en el foro, extrabajadores de la extinta empresa pública Luz y Fuerza del Centro se manifestaron frente al hotel donde se celebraba el evento, expresando su repudio a la figura del expresidente. En un acto simbólico de rechazo, otro grupo de extrabajadores acudió al Complejo Cultural Los Pinos y decapitó una estatua del exmandatario, como protesta por el decreto de extinción de Luz y Fuerza del Centro emitido durante su sexenio en 2009.

Estos eventos ponen de manifiesto las profundas divisiones y las persistentes controversias que rodean la figura de Felipe Calderón y su legado, especialmente en lo concerniente a la seguridad y las políticas energéticas de su administración. La advertencia sobre la captura del Estado por parte del crimen organizado resuena en un país que continúa lidiando con altos índices de violencia y la percepción de una creciente influencia del crimen en la vida pública.

El llamado de Calderón a la oposición para fortalecerse y abrirse a la ciudadanía, enmarcado en su crítica al gobierno actual, subraya la compleja dinámica política y de seguridad que enfrenta México. La discusión sobre quién representa la mayor amenaza para el país – el crimen organizado o la oposición política – se mantiene como un eje central del debate público y un reflejo de las profundas fracturas sociales y políticas de la nación.

En el contexto de la política mexicana, las declaraciones de un expresidente siempre generan eco. La crítica de Calderón al gobierno actual, al señalar que el crimen organizado es la amenaza real y no la oposición, busca reorientar el debate público y presionar a las autoridades. Sin embargo, también es interpretada por sus detractores como un intento de desviar la atención de su propio legado en materia de seguridad, un tema que sigue siendo uno de los más sensibles y críticos para la sociedad mexicana.

La advertencia sobre la "captura del Estado" es un concepto grave que, de materializarse, implicaría una erosión profunda de las instituciones democráticas y del Estado de derecho. La vinculación que hace Calderón entre esta amenaza y la supuesta percepción del gobierno de que la oposición es el enemigo principal, plantea un escenario de polarización y desconfianza que dificulta la construcción de consensos necesarios para abordar los complejos desafíos que enfrenta el país.