El paraíso mexicano, ese imán para viajeros de todo el mundo, parece estar perdiendo algo de su brillo. Mayo de 2026 marcó un retroceso significativo en la llegada de turistas internacionales a México, una tendencia que enciende las alarmas en un sector clave para la economía nacional. Los datos revelan una contracción en los viajes aéreos, con caídas que llegaron hasta el 10 por ciento, un golpe directo a la industria que vive de la conectividad global.
Este panorama sombrío no afectó a todos por igual, pero sí dejó cicatrices notables. El Grupo Aeroportuario del Sureste (ASUR), responsable de la vital terminal de Cancún, sintió el impacto de lleno, registrando una baja del 10 por ciento en el movimiento de viajeros internacionales. Pero la peor parte se la llevó Viva Aerobus, cuya operación aérea se desplomó un alarmante 20.1 por ciento durante el quinto mes del año, un verdadero derrumbe que pone en tela de juicio su estrategia operativa.
Las cifras acumuladas pintan un cuadro aún más preocupante. Un análisis detallado de El Financiero revela que los tres principales grupos aeroportuarios que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) experimentaron una caída promedio del 7 por ciento en el tráfico de pasajeros internacionales hasta mayo. Esta es la contracción más pronunciada desde la recuperación post-pandemia de COVID-19, sugiriendo que los desafíos actuales van más allá de un simple bache temporal.
Alik García, subdirector de Análisis Bursátil de VALMEX Casa de Bolsa, señala que el tráfico internacional se ha convertido en un lastre para estos gigantes aeroportuarios, y esto se ha reflejado directamente en el valor de sus acciones. La incertidumbre sobre el futuro de la conectividad aérea internacional es palpable, y los inversionistas ya están reaccionando a las señales negativas.
¿Cuáles son las causas detrás de esta desaceleración? Los especialistas apuntan a una tormenta perfecta de factores. Por un lado, los problemas de capacidad en las aerolíneas, derivados de las exhaustivas revisiones técnicas en los motores Pratt & Whitney, han limitado la oferta de vuelos. A esto se suma el elevado precio de la turbosina, que encarece los boletos y desincentiva a los viajeros.
Pero las dificultades no terminan ahí. Una desaceleración en la demanda desde Estados Unidos hacia México, el principal mercado emisor de turistas, también está jugando un papel crucial. Las políticas antiinmigración, que han generado un clima de incertidumbre, podrían estar contribuyendo a esta merma en el interés de los viajeros estadounidenses por visitar el país.
El Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP) no se quedó atrás en las malas noticias, reportando una baja del 8.2 por ciento en su segmento internacional. Esta firma, con presencia en destinos turísticos clave como Los Cabos y centros empresariales como Guadalajara, ha sentido de cerca la turbulencia transfronteriza.
Brian Rodríguez, analista en Monex Casa de Bolsa, advierte que el desempeño de GAP aún enfrenta retos importantes, especialmente en terminales como Tijuana. Sin embargo, el golpe más duro para GAP se registró en Puerto Vallarta, donde el tráfico de pasajeros internacionales se desplomó un severo 26.5 por ciento en mayo. Este colapso se atribuye, en parte, a los ecos de la violencia registrada en febrero tras el abatimiento de Nemesio Oseguera ‘El Mencho’, líder del CJNG, un evento que sin duda ha afectado la percepción de seguridad en la región.
En contraste, el Grupo Aeroportuario del Centro Norte (OMA) presentó la reducción más moderada, con un descenso del 2.8 por ciento anual en mayo, mostrando una resiliencia relativa frente a sus competidores.
La dinámica regulatoria y comercial en las aerolíneas mexicanas también presenta un panorama mixto. Mientras los concesionarios de las terminales sufren, las aerolíneas navegan resultados dispares en sus rutas no domésticas. Viva Aerobus y Volaris se encuentran en polos opuestos de esta balanza.
La pronunciada caída del 20.1 por ciento de Viva Aerobus en el tráfico internacional se explica, según VALMEX, por el encarecimiento de la turbosina y el fin del permiso de arrendamiento húmedo (wet leasing) de algunas aeronaves a inicios de año. Alik García aclara que esta caída no es estructural, sino más bien una consecuencia de ajustes operativos y regulatorios.
Por otro lado, Volaris ha logrado capitalizar su gestión operativa, registrando un repunte del 15 por ciento en el volumen de viajeros en rutas internacionales. Enrique Beltranena, director general de Volaris, destacó la continua ejecución disciplinada y el enfoque en optimizar la capacidad y la calidad de los ingresos, aprovechando la flexibilidad de su modelo de negocio.
Este escenario de contracción turística, aunque no directamente ligado a la política interna, sí tiene implicaciones económicas significativas. La dependencia de México del turismo internacional lo hace vulnerable a factores externos e internos que afectan la confianza y la capacidad de viaje. La recuperación de este sector será crucial para el crecimiento económico del país en los próximos meses.