El flujo de turistas internacionales hacia México ha experimentado una notable contracción durante el mes de mayo, un escenario que enciende las alarmas en el sector turístico y aeroportuario del país. Los principales grupos aeroportuarios que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) reportaron una disminución promedio del 7 por ciento en el tráfico de pasajeros internacionales, una cifra que rompe con la tendencia de crecimiento observada en meses anteriores y genera incertidumbre sobre la recuperación del sector.

El Grupo Aeroportuario del Sureste (Asur) encabezó las caídas, con un retroceso del 10 por ciento en el movimiento de viajeros internacionales. Le siguió de cerca el Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP), que registró una baja del 8.2 por ciento. Dentro de este último, el aeropuerto de Puerto Vallarta se destacó por un desplome particularmente pronunciado del 26.5 por ciento en su tráfico internacional, un dato que requiere un análisis detallado de sus causas específicas.

Por su parte, el Grupo Aeroportuario del Centro Norte (OMA) no escapó a esta tendencia negativa, al reportar una caída del 2.8 por ciento en mayo, según datos analizados por El Financiero. Estas cifras, aunque varían en magnitud entre los diferentes grupos, dibujan un panorama preocupante para una industria que es pilar fundamental de la economía mexicana y que depende en gran medida de la llegada de visitantes extranjeros.

Especialistas del sector han identificado varios factores que convergen para explicar esta desaceleración. Uno de los elementos más citados es el persistente aumento en el precio de la turbosina, combustible esencial para la operación de las aeronaves. Este encarecimiento, exacerbado por disrupciones globales como el cierre del Estrecho de Ormuz, ha impactado directamente en los costos operativos de las aerolíneas, obligándolas a ajustar sus tarifas y, en consecuencia, a desincentivar la demanda de vuelos.

Adicionalmente, las revisiones técnicas obligatorias en los motores de Pratt & Whitney, una de las principales fabricantes a nivel mundial, han generado una reducción en la disponibilidad de aeronaves. Esta situación, aunque de carácter técnico, tiene repercusiones directas en la capacidad de las aerolíneas para mantener sus itinerarios y expandir sus operaciones, contribuyendo a la menor oferta de vuelos hacia destinos mexicanos.

Las políticas migratorias de Estados Unidos también juegan un papel crucial en esta dinámica. La administración de Donald Trump ha implementado medidas más restrictivas y un discurso antiinmigración que, según los analistas, podría estar disuadiendo a potenciales viajeros estadounidenses de optar por México como destino. La percepción de un entorno menos amigable para los migrantes podría extenderse a los turistas, afectando la decisión de compra de boletos aéreos.

En el caso particular de Puerto Vallarta, la caída en el tráfico internacional se vincula con los efectos de la violencia que se intensificó en febrero tras el operativo en el que fue abatido Nemesio Oseguera Cervantes, alias ‘El Mencho’, fundador y exlíder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La percepción de inseguridad en un destino turístico de renombre puede tener un efecto devastador en la llegada de visitantes, quienes priorizan la seguridad y la tranquilidad durante sus vacaciones.

Ante este panorama, la Secretaría de Turismo (Sectur) ha intentado proyectar optimismo, confiando en que la celebración del Mundial de Fútbol 2026 impulse significativamente la llegada de visitantes extranjeros. Josefina Rodríguez Zamora, titular de Sectur, ha declarado que se espera un aumento considerable, especialmente en las ciudades sede del torneo, argumentando que si abril registró cifras históricas sin este evento, el Mundial debería potenciar aún más la afluencia.

Rodríguez Zamora recordó que abril de 2026 cerró con un récord de 8.3 millones de visitantes internacionales, un 8 por ciento más que el año anterior, y que la llegada de turistas internacionales alcanzó los 3.81 millones, un incremento del 1.8 por ciento. Estas cifras, aunque positivas en retrospectiva, contrastan con la contracción observada en mayo, lo que subraya la volatilidad del sector y la necesidad de estrategias más robustas para mitigar los efectos de los factores adversos.

La derrama económica acumulada hasta abril ascendió a 13 mil 255 millones de dólares, un indicador de la importancia económica del turismo. Sin embargo, la tendencia a la baja en mayo pone en riesgo la consolidación de estas cifras y la recuperación total del sector, que aún se recupera de los embates de la pandemia y otros factores externos.

La dependencia del turismo internacional hace que México sea particularmente vulnerable a las fluctuaciones económicas y políticas globales. La combinación de altos costos de operación aérea, políticas migratorias restrictivas en mercados clave y la persistente preocupación por la seguridad en ciertos destinos, configuran un desafío complejo para las autoridades y el sector privado.

El optimismo oficial centrado en el Mundial 2026, si bien es un motor de esperanza, no debe opacar la necesidad de abordar de manera frontal y efectiva las causas subyacentes de la caída actual. La diversificación de mercados emisores, la mejora de la conectividad aérea y la implementación de estrategias de seguridad efectivas y comunicadas de manera clara son cruciales para asegurar una recuperación sostenible y robusta del turismo en México.

La industria aérea y el sector turístico en general se encuentran en un momento crítico. Las cifras de mayo son una llamada de atención que exige una respuesta coordinada y estratégica para revertir la tendencia negativa y asegurar que México continúe siendo un destino atractivo y competitivo a nivel mundial, más allá de eventos puntuales como el Mundial.