La incansable labor de búsqueda de personas desaparecidas en México ha cobrado una nueva y trágica víctima. Patricia Negrete Tafoya, madre buscadora y miembro activo del colectivo "Una Promesa por Cumplir", fue brutalmente asesinada la noche del martes 23 de junio en Pénjamo, Guanajuato. El artero crimen ocurrió justo frente al Hospital Regional del municipio, lugar donde Negrete Tafoya laboraba en el área de intendencia.
Según los primeros reportes, Patricia Negrete se encontraba concluyendo su jornada laboral y se disponía a retirarse del hospital a bordo de su motocicleta. Fue en ese preciso momento cuando sujetos armados, también movilizados en motocicletas, la interceptaron y, sin mediar palabra, abrieron fuego en su contra. El ataque se perpetró en las inmediaciones de la entrada principal del nosocomio, ubicado sobre el bulevar Santos Degollado, en la colonia Las Américas.
Los disparos la dejaron gravemente herida sobre la vía pública, tendida junto a su motocicleta. A pesar de la cercanía del hospital y la rápida intervención del personal médico y de emergencias, los esfuerzos por salvarle la vida fueron infructuosos. Al revisarla, confirmaron que Patricia Negrete ya no presentaba signos vitales.
Tras el violento suceso, se activó de inmediato un operativo de seguridad en la zona, con la participación coordinada de elementos de la Policía Municipal, las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado y el Ejército Mexicano. El área fue debidamente acordonada para permitir el trabajo de los peritos y agentes de Investigación Criminal de la Fiscalía General del Estado de Guanajuato, quienes iniciaron las diligencias correspondientes.
La Fiscalía estatal informó que, durante la intervención ministerial, se aseguraron diversos indicios balísticos, incluyendo casquillos y cartuchos de arma larga, los cuales fueron enviados a laboratorios forenses para su análisis científico. La institución subrayó que se están llevando a cabo testimoniales en el lugar y trabajos de campo para esclarecer la mecánica de la agresión, determinar el móvil del crimen e identificar a los probables responsables, apoyándose en el análisis de la evidencia recolectada y en la revisión de videograbaciones de cámaras públicas y privadas de la zona.
Una vida dedicada a la búsqueda
Patricia Negrete Tafoya no era una desconocida en Pénjamo. Era una figura reconocida por su labor altruista y su incansable dedicación a la búsqueda de personas desaparecidas. Su compromiso con el colectivo "Una Promesa por Cumplir" se intensificó en 2021, tras la desaparición de su propia hermana, Laura Angélica Negrete Tafoya, ocurrida el 5 de enero de ese mismo año. Desde entonces, Patricia se sumó activamente a las brigadas de búsqueda y a las movilizaciones en la región, buscando respuestas y consuelo para otras familias en su misma situación.
Su asesinato se produce en un contexto alarmante y doloroso para las madres buscadoras en México, quienes enfrentan un riesgo constante y, en muchos casos, impunidad ante la violencia que sufren. Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre la detención de personas relacionadas con el crimen de la buscadora, y la Fiscalía ha iniciado una carpeta de investigación por el delito de homicidio.
Un clamor por justicia y seguridad
Los colectivos de búsqueda en Guanajuato han alzado la voz, exigiendo a las autoridades municipales y estatales el pronto esclarecimiento del homicidio de Patricia Negrete y justicia para ella y su familia. Lamentablemente, este caso se suma a una larga y sombría lista de crímenes contra quienes buscan a sus seres queridos. Según registros de colectivos y organizaciones civiles, al menos 13 personas buscadoras han sido asesinadas en Guanajuato en los últimos seis años, y en la mayoría de estos casos no se han reportado detenciones ni avances judiciales significativos.
Entre los antecedentes más dolorosos se encuentra el asesinato de Teresa Magueyal, también integrante del colectivo "Una Promesa Por Cumplir", quien fue atacada a balazos en mayo de 2023 en Celaya mientras se trasladaba en bicicleta. La situación se agrava con la existencia de al menos cinco casos documentados de personas buscadoras que permanecen desaparecidas, lo que intensifica las exigencias de protección y garantías de seguridad para quienes integran estos valientes colectivos.
La inseguridad en Guanajuato, y en particular los ataques contra quienes buscan a los desaparecidos, evidencian una profunda herida abierta en el país. La labor de estas madres y padres, que a menudo suplen la inacción o incapacidad del Estado, se ve truncada por la violencia, dejando un rastro de impunidad y dolor que clama por respuestas contundentes y justicia.