El mercado de las telecomunicaciones en México atraviesa una paradoja preocupante: mientras los usuarios demandan cada vez más datos móviles para estar conectados, su gasto efectivo en servicios de telefonía no solo no aumenta, sino que ha registrado una notable disminución.
Datos recientes, extraídos de la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) de 2025, revelan que el desembolso promedio de los mexicanos en planes de telefonía móvil se ubicó en 480.7 pesos. Esta cifra representa una caída del 3% en comparación con el año anterior, cuando el gasto ascendió a 495.7 pesos.
La tendencia a la baja no se limita a los planes de pospago; el segmento de recargas prepago también ha experimentado un retroceso significativo. En el año previo, los usuarios invirtieron en promedio 163.7 pesos en recargas, lo que se traduce en una disminución del 2.5% en el gasto.
Presión en los Gigantes de la Telefonía
Este fenómeno ha impactado directamente en las operaciones de los principales operadores del país, como Telcel y AT&T. Daniel Hajj, CEO de América Móvil, reconoció que la compañía enfrentó una contracción del 0.6% en las adiciones de recarga durante el último trimestre de 2025, además de observar menores montos y una menor frecuencia en las recargas.
Hajj atribuyó esta debilidad en el consumo a las presiones del entorno inflacionario, señalando que "el prepago está muy ligado con la economía". AT&T, por su parte, ha visto una desaceleración en su crecimiento, pasando de un aumento del 2.8% en el último trimestre de 2023 a un modesto 1.4% en el mismo periodo de 2025.
Estrategias para Contener la Hemorragia
Ante este panorama, tanto Telcel como AT&T han implementado diversas estrategias para intentar retener a sus clientes y atraer nuevos usuarios. Entre las medidas adoptadas se encuentran promociones que incluyen beneficios como membresías de Amazon, acceso a servicios de streaming y la oferta de roaming ilimitado, un servicio que tradicionalmente se asociaba al segmento de pospago.
Alberto Farca, director de Investigación del Centro México Digital, explica que el acceso a servicios de conectividad representa actualmente el 3.5% del ingreso mensual de los mexicanos. Este porcentaje supera el 2% recomendado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), lo que obliga a los usuarios a priorizar sus gastos y, en consecuencia, a reducir su desembolso en telecomunicaciones.
Farca también señala una brecha de género en el gasto: los hombres destinan en promedio 194 pesos mensuales a estos servicios, mientras que las mujeres gastan 162 pesos, reflejando menores oportunidades de acceso a conectividad para ellas.
"Los servicios de telecomunicaciones aún se colocan como algo caro y su acceso lo determina el ingreso de las personas y hemos visto que las condiciones económicas en el país no han sido de mucho crecimiento", lamentó el especialista.
La Guerra de Precios y los OMV
La creciente competencia en el sector, particularmente la consolidación de los Operadores Móviles Virtuales (OMV), ha sido un factor determinante en la reducción de las tarifas. Los OMV, con estrategias basadas en ofrecer mayores volúmenes de datos (GB) a precios más bajos, han presionado a los operadores tradicionales.
Esta dinámica se sustenta en las sinergias que los OMV mantienen con Altán Redes, permitiéndoles negociar tarifas de acceso a la red más favorables. En contraste, operadores como Telcel y AT&T, que poseen bandas de espectro propias, enfrentan márgenes más estrechos para subsidiar tarifas.
Datos históricos del extinto Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) ilustran esta tendencia: en 2016, un consumo inferior a 1 GB podía costar hasta 649 pesos, mientras que en 2023, el costo se redujo a tan solo 150 pesos.
La diferencia es aún más marcada en las recargas. Por 50 pesos, un OMV como Bait ofrece 10,000 MB, mientras que Telcel apenas otorga 400 MB por el mismo monto.
El Dilema de la Inversión en Infraestructura
Si bien la competencia y las ofertas más accesibles ayudan a los operadores tradicionales a retener y atraer clientes, esta situación genera nuevas presiones financieras. Según Farca, la reducción en los ingresos promedio por usuario limita los recursos disponibles para financiar la modernización y expansión de las redes.
Este escenario es particularmente crítico en un contexto donde la demanda de capacidad y velocidad de conexión no deja de crecer. La presión financiera se traduce en una limitación del ritmo de inversión en infraestructura, lo que podría mantener rezagadas las redes del país en comparación con la media internacional.
"Lo que les queda a las empresas es diversificar sus fuentes de ingresos mediante nuevos servicios y nichos de negocio que compensen el menor gasto de los usuarios y a su vez les permitan sostener las inversiones que requerirán para la siguiente generación que es 6G", afirmó el especialista.
En resumen, la industria de la telefonía móvil en México se enfrenta a un complejo desafío: un consumo de datos en auge contrastado con una tendencia a la baja en el ingreso promedio por usuario. El reto para los operadores será encontrar un modelo de negocio sostenible que les permita financiar la necesaria modernización de sus redes y prepararse para las futuras generaciones de tecnología móvil, como el 6G, sin comprometer su viabilidad financiera.