La captura y posterior deceso de Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ha destapado una faceta de colaboración binacional sin precedentes entre México y Estados Unidos en la lucha contra el crimen organizado. Sara Carter, reconocida zar antidrogas estadounidense, ha sido la encargada de revelar detalles cruciales sobre esta operación conjunta, calificando el nivel de cooperación como algo "nunca visto anteriormente".

Según las declaraciones de Carter a The Epoch Times, la estrategia implicó un intercambio directo de información y una delegación de responsabilidades para la ejecución de operativos. "Cooperaron con nosotros. Les dijimos: ‘mira, aquí está la información, ve a buscarlos’, y lo hicieron", afirmó la funcionaria, subrayando la disposición mexicana para actuar sobre los datos proporcionados por la inteligencia estadounidense.

Este nivel de colaboración, según Carter, representa un avance significativo en las labores de seguridad y en la ofensiva contra los cárteles de drogas que operan en ambos lados de la frontera. La funcionaria destacó que la inteligencia estadounidense identificó la ubicación de 'El Mencho', y fue a través del Ejército y la Guardia Nacional de México que se llevaron a cabo las acciones para su detención.

"Lo hicimos a través de nuestra inteligencia, pero utilizando la Guardia Nacional mexicana, las fuerzas especiales mexicanas, ya sabes, el general Trevilla (titular de la Sedena)", detalló Carter, reconociendo explícitamente el papel de las fuerzas de seguridad mexicanas en el terreno. La operación culminó en Tapalpa, Jalisco, el pasado 22 de febrero, resultando en el arresto de 'El Mencho', quien lamentablemente falleció mientras era trasladado a la Ciudad de México.

Los elogios de Sara Carter hacia la cooperación mexicana se dan en un contexto de creciente presión por parte de Estados Unidos hacia funcionarios mexicanos presuntamente vinculados con el narcotráfico. Recientemente, EE.UU. acusó a diez funcionarios de Sinaloa, incluido el gobernador Rubén Rocha, de proteger a facciones del Cártel de Sinaloa, como 'Los Chapitos'.

"Atacamos a gente en Sinaloa, todos los funcionarios del ‘clan de Culiacán’, que han protegido al Cártel de Sinaloa, a Los Chapitos y Los Mayitos... Lo hemos podido hacer gracias a que el gobierno mexicano y los gobernantes de nuestro hemisferio saben que el presidente Trump dice lo que hace: ‘Vamos por ti; si no cooperas con nosotros, te vamos a atacar y te vas a arrepentir’", sentenció Carter, mostrando la postura firme de la administración estadounidense.

Esta política de "mano dura" implica no solo la persecución de capos y sicarios, sino también la confiscación de activos y la investigación de funcionarios que, según las autoridades estadounidenses, "se han vendido a los cárteles". La funcionaria reiteró la determinación de EE.UU. de ir tras quienes faciliten las operaciones del crimen organizado, sin importar su posición.

Si bien las acusaciones contra funcionarios mexicanos han generado tensiones y cuestionamientos por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha insistido en la soberanía mexicana y ha rechazado la intervención directa, Sara Carter asegura que la relación bilateral en materia de seguridad se está fortaleciendo. La zar antidrogas enfatizó que la disposición de México para colaborar en la captura de objetivos de alto valor como 'El Mencho' es una señal clara de este acercamiento.

La caída de 'El Mencho' y la aparente fluidez en la cooperación entre agencias de inteligencia y fuerzas de seguridad de ambos países, según Carter, son indicadores de un cambio de paradigma en la lucha contra los cárteles. Este nuevo esquema de trabajo conjunto podría sentar las bases para futuras operaciones y para un desmantelamiento más efectivo de las estructuras criminales que han asolado a México y amenazado a Estados Unidos.

Sin embargo, la efectividad a largo plazo de esta colaboración dependerá de la continuidad y la profundización de la confianza mutua. La administración estadounidense, bajo la batuta de figuras como Carter, parece decidida a mantener la presión, mientras que México, a través de sus fuerzas de seguridad, demuestra una capacidad operativa y una voluntad política que, de mantenerse, podrían marcar un antes y un después en la estrategia de seguridad nacional.

La narrativa de Carter pinta un cuadro optimista sobre la cooperación, pero es crucial recordar que la lucha contra el narcotráfico es un desafío multifacético. La desarticulación de un líder como 'El Mencho' es un golpe significativo, pero no erradica el problema de raíz. La violencia, la corrupción y la capacidad de adaptación de los cárteles siguen siendo obstáculos formidables.

El papel de México en esta nueva era de cooperación es fundamental. La información proporcionada por Carter sugiere que el país ha pasado de ser un receptor pasivo de directrices a un actor activo en la ejecución de operaciones conjuntas. Este cambio de rol, si se consolida, podría tener implicaciones profundas para la seguridad interna de México y para la estabilidad regional.

La postura de Estados Unidos, ejemplificada por las declaraciones de Carter y las acciones contra funcionarios sinaloenses, es clara: la cooperación es la vía, pero la falta de ella traerá consecuencias. La pelota está ahora en la cancha de ambos gobiernos para asegurar que esta alianza estratégica se traduzca en resultados tangibles y duraderos en la pacificación de México y la protección de sus ciudadanos.

La muerte de 'El Mencho' es, sin duda, un hito. Pero la verdadera prueba de esta nueva era de cooperación binacional se medirá en la capacidad de ambos países para mantener el impulso, desmantelar las redes criminales restantes y, sobre todo, para construir un futuro donde la seguridad y la justicia prevalezcan sobre la violencia y la impunidad.