El Banco de México (Banxico) se encuentra en una encrucijada. Tras declarar el fin de un ciclo de relajamiento monetario de dos años, la realidad económica del país parece obligarlo a reconsiderar su postura. Datos recientes revelan una contracción en el Producto Interno Bruto (PIB) mayor a la esperada y una moderación en la inflación, factores que, según analistas, podrían llevar a la Junta de Gobierno a un nuevo recorte en la tasa de interés de referencia antes de lo previsto.
La economía mexicana sorprendió negativamente al cerrar el primer trimestre del año con una contracción del 0.6 por ciento respecto al trimestre anterior. Si bien esta cifra fue mejor que las estimaciones preliminares, representa la mayor caída desde el último trimestre de 2024, encendiendo las alarmas sobre un posible riesgo de recesión técnica en el país. Este escenario, definido por dos trimestres consecutivos de disminución del PIB, pondría en jaque las proyecciones de crecimiento para el año.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) fue el encargado de publicar los datos finales del PIB, los cuales, aunque revisaron al alza la lectura inicial, confirmaron la debilidad del desempeño económico. Frente al mismo periodo del año anterior, el crecimiento fue apenas del 0.2 por ciento, una cifra que dista mucho de las expectativas de una recuperación robusta.
Paralelamente, la inflación ha mostrado signos de desaceleración. En la primera quincena de mayo, la tasa anual se ubicó en 4.11 por ciento, una disminución respecto al 4.37 por ciento registrado a finales de abril. Esta tendencia, aunque alentadora, aún se mantiene por encima de la meta del 3 por ciento que persigue Banxico.
La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles como alimentos y energéticos, también experimentó una ligera baja, situándose en 4.22 por ciento. Sin embargo, los responsables de política monetaria han advertido que el repunte inflacionario reciente, impulsado en parte por el alza en precios agrícolas, podría ser temporal, pero su persistencia genera incertidumbre.
Ante este panorama, analistas como Alberto Ramos, economista en jefe para América Latina de Goldman Sachs, señalan que la mayoría de los integrantes de la Junta de Banxico otorgan mayor peso al débil panorama de crecimiento que a la persistencia de la inflación. Esto sugiere que el umbral para considerar recortes adicionales en las tasas de interés no es particularmente alto.
"El umbral para recortes adicionales de tasas no es alto. Dado el enfoque sesgado del banco central hacia el crecimiento más que hacia la inflación, creemos que pese a la orientación de mantener las tasas sin cambios, la junta podría considerar recortes adicionales después del verano si el crecimiento sigue débil y el peso mexicano permanece estable", explicó Ramos.
La propia Junta de Gobierno de Banxico reconoció en las minutas de su reunión de política monetaria de mayo que la contracción del PIB fue "notablemente mayor a lo anticipado" y advirtió que la recuperación probablemente será más moderada de lo esperado. Incluso, el subgobernador Gabriel Cuadra ha manifestado que la economía mexicana podría crecer menos del 1 por ciento este año, cifra significativamente inferior al pronóstico oficial del propio Banco Central del 1.6 por ciento.
Se espera que Banxico revise a la baja su pronóstico de PIB en su próximo informe trimestral, programado para el 27 de mayo. Esta revisión consolidaría la preocupación sobre la trayectoria de crecimiento y reforzaría los argumentos a favor de una política monetaria más expansiva.
Es importante recordar que a principios de mayo, Banxico decidió reducir su tasa clave en 25 puntos base, dejándola en 6.50 por ciento. En esa ocasión, tres integrantes de la junta votaron a favor del recorte, mientras que dos se pronunciaron por mantener las tasas sin cambios, evidenciando ya una división interna sobre la estrategia a seguir.
La desaceleración de la inflación, aunque positiva, no es suficiente por sí sola para garantizar la estabilidad de precios a largo plazo. Banxico proyecta que la inflación general converja a la meta del 3 por ciento en el segundo trimestre del próximo año, apoyada en parte por el débil crecimiento económico. No obstante, la persistencia de presiones inflacionarias, especialmente en el sector agrícola, y el deterioro en las expectativas de inflación de los consumidores, son factores que la Junta debe monitorear de cerca.
Marco Oviedo, estratega senior en XP Investimentos, considera que el último dato de inflación abre la puerta a un recorte de tasas más pronto de lo esperado, argumentando que los aumentos de precios, particularmente en productos agrícolas, tuvieron una duración limitada y que los efectos de factores externos, como la guerra en Irán, son limitados para la economía mexicana.
"Banxico debería mantenerse en pausa, pero no por mucho tiempo en nuestra opinión", concluyó Oviedo, reflejando la expectativa de un mercado que anticipa un cambio de postura por parte del instituto central ante la creciente evidencia de debilidad económica.
La decisión final de Banxico dependerá de un delicado balance entre el impulso al crecimiento y el control de la inflación. Sin embargo, los datos recientes sugieren que la balanza podría inclinarse hacia la primera, abriendo la puerta a un nuevo capítulo en la política monetaria del país.