La Asociación de Bancos de México (ABM) ha salido al paso de las recientes preocupaciones sobre la economía nacional, descartando categóricamente la posibilidad de que el país pierda su grado de inversión. En una conferencia de prensa, Emilio Romano, presidente de la ABM, calificó la reciente reducción en la nota soberana de México por parte de la agencia Moody's como una "llamada muy oportuna" para que tanto el gobierno como el sector privado intensifiquen sus esfuerzos en la aceleración del crecimiento económico.

La agencia Moody's, la semana pasada, ajustó a la baja la calificación crediticia de México de Baa2 a Baa3, citando la debilidad fiscal y un crecimiento económico insuficiente como factores determinantes. La persistencia de un déficit fiscal cercano al 5% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2025, a pesar de los intentos de consolidación, junto con el apoyo continuo a Petróleos Mexicanos (Pemex) y pronósticos de crecimiento poco alentadores, influyeron en esta decisión.

Sin embargo, un punto clave que la ABM ha resaltado es que Moody's mantuvo una perspectiva "estable" para la calificación, revirtiendo la anterior perspectiva "negativa". Este matiz es crucial, ya que sugiere que, si bien existen desafíos, la situación no se percibe como una espiral descendente sin control.

Romano enfatizó la gravedad de perder el grado de inversión, describiéndolo como un escenario "regresivo" que encarecería significativamente el acceso al crédito tanto para ciudadanos como para empresas. "No podemos permitirlo; no queremos regresar a una situación de rezago que ya superamos", declaró, subrayando la importancia de mantener la confianza de los mercados internacionales.

Por su parte, el Banco de México (Banxico) ha respaldado esta visión, confirmando que, a pesar del recorte de Moody's, México aún conserva su grado de inversión. La gobernadora de Banxico, Victoria Rodríguez, señaló en una conferencia separada que, si bien las agencias calificadoras identifican riesgos, también reconocen las fortaleques inherentes a la economía mexicana.

Rodríguez detalló que las calificadoras aprecian el tamaño y la solidez externa de la economía mexicana, así como la flexibilidad de su tipo de cambio. Estos son pilares que han permitido al país sortear diversas turbicencias económicas a nivel global.

Un aspecto fundamental destacado por la gobernadora fue el reconocimiento explícito de la autonomía del Banco de México y la efectividad de su conducción de la política monetaria. Según Rodríguez, estas fortalezas son cruciales para preservar la estabilidad económica del país, un factor que las agencias calificadoras toman muy en cuenta.

La ABM, en su análisis, interpreta la acción de Moody's no como una sentencia, sino como una señal para redoblar esfuerzos en la implementación de políticas fiscales más robustas y en la promoción de un entorno que fomente una inversión sostenida y un crecimiento económico más vigoroso.

El llamado de atención de Moody's pone el foco en la necesidad de una disciplina fiscal más estricta y en la búsqueda de estrategias que impulsen la productividad y la competitividad del país. La relación entre el gobierno y el sector privado se presenta como un eje central para abordar estos retos de manera coordinada.

La solidez externa de México, respaldada por un tipo de cambio flexible y un sector exportador dinámico, sigue siendo un activo importante. Sin embargo, la dependencia de factores externos y la necesidad de diversificar la economía son temas recurrentes en los análisis de las agencias calificadoras.

La perspectiva estable otorgada por Moody's, a pesar de la rebaja, es un indicativo de que las instituciones financieras internacionales ven potencial de recuperación y estabilidad a mediano y largo plazo, siempre y cuando se atiendan las debilidades fiscales señaladas.

En resumen, el mensaje desde el sector bancario y el banco central es de cautela pero también de optimismo fundamentado. México se encuentra en un punto donde la acción decidida en materia fiscal y de crecimiento económico será determinante para consolidar su posición en los mercados financieros globales y evitar retrocesos.

La colaboración entre el gobierno, el Banco de México y el sector privado será indispensable para navegar este panorama, asegurando que las fortalezas económicas del país se vean respaldadas por una gestión fiscal prudente y estrategias de crecimiento ambiciosas.