El Banco Mundial ha emitido un sombrío panorama para la economía mexicana, manteniendo sin alteraciones su pronóstico de crecimiento para 2026 en un modesto 1.3 por ciento. Las proyecciones para los años subsecuentes tampoco ofrecen un respiro significativo, con una estimación de apenas 1.7 por ciento para 2027 y un techo de 1.9 por ciento para 2028, cifras que se mantienen por debajo del anhelado umbral del 2 por ciento.

Este estancamiento proyectado se atribuye principalmente a dos factores interconectados: la debilidad en la demanda interna y las inciertas condiciones del comercio exterior, con un énfasis particular en la relación con Estados Unidos y la inminente revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

La actualización de las Perspectivas Económicas Mundiales del organismo detalla que la actividad económica en México ya ha resentido un golpe, contrayéndose en el último periodo debido a una demanda externa menos robusta y a una creciente incertidumbre en materia de política comercial. La esperanza de una recuperación se pospone hasta el bienio 2027-2028, supeditada a un repunte en la inversión y una mayor estabilidad en la demanda global.

Sin embargo, el Banco Mundial no se anda con rodeos al señalar los riesgos. Las próximas negociaciones y eventuales ajustes al T-MEC son identificados como un peligro latente para las exportaciones mexicanas y para la inversión, pilares fundamentales del crecimiento económico nacional.

Pemex: Un Pasivo Contingente para las Finanzas Públicas

Más allá de las proyecciones de crecimiento, el informe del Banco Mundial pone el dedo en la llaga respecto a las finanzas públicas de México. El organismo recomienda enfáticamente la implementación de marcos fiscales que refuercen la disciplina en el gasto gubernamental. En este contexto, Petróleos Mexicanos (Pemex) es señalado explícitamente como una carga financiera considerable para el Estado.

La petrolera estatal, según el análisis, se ha convertido en un "pasivo contingente significativo para el gobierno central". Esta aseveración subraya la preocupación por la sostenibilidad de las finanzas públicas ante las continuas necesidades de apoyo a la empresa productiva del Estado, que históricamente ha representado un rubro importante en el presupuesto nacional.

Contexto Global y Exposición Limitada a Crisis Energética

El panorama global tampoco es alentador. El Banco Mundial ha ajustado a la baja su previsión de crecimiento para la economía mundial en 2026, reduciéndola a 2.5 por ciento, una décima menos de lo proyectado inicialmente. Esta revisión se debe, en gran medida, a los efectos persistentes de la guerra en Medio Oriente.

No obstante, en medio de este escenario complejo, el informe destaca que México presenta una exposición relativamente limitada a la crisis energética global. Su posición comercial energética, descrita como "ampliamente equilibrada", junto con las medidas fiscales implementadas para mitigar el impacto de las fluctuaciones en los precios de la energía, son factores que juegan a su favor.

Un Entorno Comercial Internacional Complejo

En términos generales, el comercio internacional se perfila para enfrentar un año complicado. El aumento en los precios de la energía, las interrupciones en las cadenas de suministro marítimo, la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos, el avance de acuerdos comerciales y la persistente incertidumbre política en materia comercial configuran un panorama desafiante.

Para América Latina y el Caribe, la revisión del T-MEC se perfila como el principal generador de incertidumbre para México, mientras que la región en su conjunto podría beneficiarse de un entorno de precios más altos para las materias primas, un factor que podría ofrecer cierto alivio a otras economías de la zona.

Proyecciones para Estados Unidos y el Futuro Cercano

En cuanto a la economía de Estados Unidos, el pronóstico de crecimiento para 2026 se mantiene sin cambios en 2.2 por ciento. Para 2027, el Banco Mundial ha elevado ligeramente su previsión a 2.1 por ciento, anticipando una desaceleración gradual hasta el 2.0 por ciento en 2028.

Estas proyecciones, tanto para México como para su principal socio comercial, pintan un cuadro de crecimiento moderado y dependiente de factores externos e internos que aún están por definirse. La capacidad de México para sortear los riesgos asociados al T-MEC y para fortalecer su demanda interna será crucial para determinar si logra superar el techo del 2 por ciento de crecimiento en los próximos años.