El Estadio Azteca, ese gigante de concreto que ha sido testigo de innumerables hazañas deportivas y culturales, ha entrado en una nueva era. Tras una profunda remodelación, el recinto ahora conocido oficialmente como Estadio Banorte, se prepara para ser uno de los escenarios principales del Mundial de la FIFA 2026. Pero más allá de las luces y la tecnología de punta, una pregunta resuena entre los aficionados y analistas: ¿quién es el verdadero dueño del legendario coloso?

La respuesta, para muchos, podría ser sorprendente. Ni Televisa, la televisora que históricamente ha estado ligada al destino del estadio y del Club América, ni Banorte, el banco que ahora presta su nombre al inmueble, ostentan la propiedad directa. El verdadero dueño, la entidad que maneja las riendas del coloso, es Grupo Ollamani.

Ollamani: El Nuevo Rostro de un Gigante Histórico

Grupo Ollamani, aunque quizás no tan familiar para el público general como sus predecesores, es una pieza clave en el entramado empresarial mexicano. Se trata de una escisión de Grupo Televisa, liderada por Emilio Azcárraga Jean, heredero de la dinastía que construyó el imperio mediático. Ollamani opera como una compañía independiente, cotizando en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), lo que implica que cuenta con múltiples accionistas e inversionistas.

Sin embargo, la conexión con Televisa y la familia Azcárraga es innegable. Ollamani nació de la integración de cinco marcas emblemáticas del deporte y el entretenimiento en México: el Club América, el propio Estadio Banorte (antes Azteca), Editorial Televisa, Intermex y PlayCity. Esta amalgama de activos subraya la estrategia de Ollamani de consolidar y potenciar negocios relacionados con la pasión deportiva y el ocio.

Emilio Azcárraga Jean, figura central de Ollamani, se ubica en el puesto 36 de los empresarios más importantes de México según la revista Expansión. En 2024, Ollamani reportó ventas por más de 6,000 millones de pesos y emplea a cerca de 1,800 personas, cifras que demuestran su solidez y relevancia en el panorama económico nacional.

El Rol de Banorte: Más Allá del Nombre

La presencia de Banorte en el Estadio Azteca va mucho más allá de un simple acuerdo de patrocinio para el cambio de nombre. El gigante financiero juega un papel crucial como socio comercial y, fundamentalmente, como el principal financiador de la ambiciosa remodelación del recinto.

El acuerdo de derechos de denominación, publicidad y patrocinio es la cara más visible de esta alianza, buscando capitalizar la imagen del estadio para impulsar su modernización de cara al Mundial 2026. Sin embargo, la contribución de Banorte se extiende a las entrañas financieras del proyecto.

Según los reportes financieros de Grupo Ollamani, Banorte otorgó una línea de crédito de 2,100 millones de pesos destinada a cubrir los costos de la modernización, así como los gastos asociados al crédito y la creación de reservas para el servicio de la deuda. Este préstamo, que al cierre de 2025 tenía un saldo neto de 1,672 millones de pesos, se desembolsó en cuatro tramos durante el año pasado.

El financiamiento tiene un plazo de 12 años, con vencimiento en marzo de 2037. La tasa de interés pactada es TIIE a 91 días más un margen de 1.75%, y se incluyó un periodo de gracia de 18 meses para el pago del principal. Esto significa que Ollamani comenzará a liquidar el capital del crédito de forma semestral a partir de febrero de 2027.

Para salvaguardar el préstamo, Banorte cuenta con activos dados en garantía y diversas obligaciones financieras que Ollamani debe cumplir durante la vigencia del crédito. En resumen, mientras Ollamani mantiene la propiedad, Banorte se erige como el socio financiero indispensable que ha aportado el capital para la transformación del estadio.

Modernización para el Éxito Mundialista

Las mejoras implementadas en el Estadio Banorte son esenciales para que México, junto con Estados Unidos y Canadá, pueda albergar con éxito la Copa Mundial de la FIFA 2026. La FIFA exige estándares de infraestructura de primer nivel, y las obras buscan elevar el recinto a la altura de los recintos más modernos del planeta.

Entre las renovaciones más destacadas se encuentran la actualización de las butacas, la mejora de los sistemas de iluminación y sonido, la ampliación de la capacidad de los palcos y suites, y la implementación de tecnología de vanguardia para la experiencia del aficionado. Se han optimizado los accesos, los servicios sanitarios y las áreas de restauración, pensando en la comodidad y seguridad de miles de espectadores.

La remodelación no solo responde a las exigencias de la FIFA, sino que también busca posicionar al Estadio Banorte como un centro de entretenimiento de clase mundial, capaz de albergar no solo partidos de fútbol, sino también conciertos, eventos corporativos y otras manifestaciones culturales.

La familia Azcárraga, a través de Grupo Ollamani, demuestra una vez más su visión estratégica al mantener el control de un activo tan emblemático, al tiempo que se asocia con instituciones financieras sólidas como Banorte para asegurar la viabilidad y el éxito de sus proyectos. El Estadio Banorte, con su nueva identidad y su renovada infraestructura, se perfila para seguir escribiendo capítulos dorados en la historia del deporte y el entretenimiento mexicano, consolidándose como un pilar fundamental para el Mundial 2026 y más allá.