La cena anual de la American Society of Mexico (AMSOC) se consolidó una vez más como un foro de diálogo crucial para la relación bilateral México-Estados Unidos, congregando a cientos de empresarios, políticos y líderes de opinión. El evento, patrocinado por importantes firmas como Actinver, BBVA, HSBC y Banamex, sirvió como plataforma para discutir temas de alta relevancia, aunque una ausencia notable eclipsó parte de su brillo: la del embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson.

Johnson, quien había confirmado su asistencia, tuvo que regresar a Washington D.C. de imprevisto para atender asuntos urgentes de la agenda bilateral. Su ausencia, comunicada a través de un breve mensaje en video, dejó a muchos con las ganas de una fotografía y restó peso político a la velada, especialmente para aquellos políticos que buscaban un acercamiento con el representante estadounidense.

La convocatoria de la AMSOC, sin embargo, fue un éxito rotundo en términos de asistencia de otros sectores. Larry Rubin, presidente de la AMSOC, y Enrique Huesca, director general, destacaron la invitación extendida a todas las fuerzas políticas, cuya respuesta fue palpable. La presencia de dirigentes y legisladores del PRI y del PAN, incluyendo a figuras como Alejandro Moreno, Jorge Romero, Kenia López Rabadán, Ricardo Anaya, Lilly Téllez, Rosario Robles, Manuel Añorve, Rubén Moreira y Sergio Mayer, subrayó la importancia del evento como punto de encuentro.

Además de la clase política, el encuentro reunió a prominentes líderes empresariales como José Medina Mora, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, y Eduardo Coello, director de Visa para la región. La comunidad binacional también se hizo presente, reafirmando el carácter tradicional y la relevancia de las actividades de la AMSOC.

El mensaje central de la noche provino de Larry Rubin, quien, ante el sensible tema de la seguridad y su impacto en la inversión y el desarrollo económico, lanzó una propuesta audaz: la creación de un Tratado de Lucha Contra el Crimen (TLCC). Esta iniciativa, inspirada en la cooperación que ha caracterizado la integración comercial de América del Norte, busca abordar fenómenos trasnacionales como el crimen organizado, el lavado de dinero y el tráfico ilegal.

Rubin argumentó con firmeza que ningún país puede enfrentar por sí solo desafíos de esta magnitud. Su llamado es a elevar la cooperación en materia de seguridad a niveles comparables a los logrados en el ámbito económico, una visión que sin duda generará un amplio debate en un contexto marcado por denuncias contra funcionarios mexicanos y la percepción de que muchos no comprenden la dimensión política de estos asuntos.

La cena, que coincidió con la celebración del 250 aniversario de la independencia estadounidense, dejó dos lecciones claras: la AMSOC mantiene su formidable capacidad de convocatoria y el sector empresarial persiste en su búsqueda de espacios de diálogo con todas las facciones políticas. Paradójicamente, la conversación más comentada de la noche giró en torno a la ausencia de una figura clave, dejando la puerta abierta para futuros encuentros.

Reconocimiento a Alejandro Soberón

En un ámbito distinto, pero igualmente relevante para la proyección internacional de México, Alejandro Soberón, fundador de OCESA y Grupo CIE, recibirá la Medalla de Oro del Council of the Americas el próximo 9 de junio. Este galardón, el máximo reconocimiento de la organización fundada por David Rockefeller, honra a Soberón por su papel en convertir a México en una parada obligada para las grandes giras de espectáculos internacionales y por la construcción de un ecosistema de entretenimiento de clase mundial.

La distinción subraya la visión de Soberón, quien no solo ha impulsado la industria del entretenimiento, sino que también ha demostrado la capacidad de la infraestructura privada para responder a emergencias nacionales. Durante la pandemia, el Centro Citibanamex y el Hipódromo se transformaron en hospitales temporales Covid, un ejemplo de responsabilidad social corporativa.

Este reconocimiento no solo celebra al empresario, sino también a una visión que ha posicionado a México en el mapa global del entretenimiento y la responsabilidad social, demostrando el impacto económico y social de la industria de los espectáculos.

La otra cara de Coca-Cola

Paralelamente, Coca-Cola, una marca globalmente reconocida y patrocinador oficial del Mundial de Futbol, ha demostrado un compromiso significativo con el desarrollo social en México a través de su Fundación. Bajo la dirección de Rodrigo Feria, la compañía ha implementado programas de dotación de agua y educación ambiental en escuelas públicas del país.

Recientemente, la marca celebró una cena que cerró la gira del trofeo oficial del Mundial, un evento que conjugó la fiesta deportiva con su labor filantrópica. La velada contó con la presencia de directivos regionales de Coca-Cola, empresarios que han apoyado sus programas, y figuras del fútbol como Hugo Sánchez y el campeón del mundo Roberto Carlos.

Este tipo de iniciativas resaltan el compromiso de Coca-Cola con el bienestar de las comunidades en México, abordando necesidades básicas como el acceso al agua y la educación ambiental, y demostrando que las grandes corporaciones pueden tener un impacto positivo y duradero más allá de sus actividades comerciales principales.