La Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados se alista para dar luz verde a la Cuenta Pública 2024, el documento que cierra el ciclo fiscal del último año de gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Sin embargo, el proceso se encuentra ensombrecido por un dato demoledor: la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha logrado recuperar apenas 2 mil millones de pesos de un universo de 67 mil millones de pesos que fueron señalados como probables irregularidades.

Este monto recuperado representa una nimia fracción, apenas el 3% del total observado, lo que pone en entredicho la efectividad de los mecanismos de fiscalización y recuperación de fondos públicos. La mayor parte de estas presuntas irregularidades se concentran en los gobiernos estatales, lo que sugiere un patrón de descontrol o mal manejo de recursos a nivel subnacional, a pesar de las directrices y supervisión federal.

El Fracaso de la Recuperación

El informe preliminar del dictamen a la Cuenta Pública 2024, que será votado este miércoles, detalla la escasa capacidad de la ASF para hacer valer sus hallazgos. De los 67 mil millones de pesos detectados con posibles faltantes o mal uso, solo se han podido reintegrar a las arcas públicas 2 mil millones. Esta cifra es un reflejo preocupante de la ineficacia en los procesos de solventación y recuperación, dejando una puerta abierta a la impunidad en casos de presunto desvío o malversación de fondos.

Históricamente, la ASF ha enfrentado críticas por la lentitud y baja efectividad en la recuperación de recursos observados en las auditorías. Si bien la naturaleza de estos procesos puede ser compleja y prolongada, los resultados de la Cuenta Pública 2024 exponen una problemática recurrente que parece no encontrar solución, dejando a los contribuyentes con la sensación de que el dinero público no se gestiona con la debida diligencia y transparencia.

Gobiernos Estatales Bajo la Lupa

Un aspecto crucial que subraya el dictamen es que la mayoría de las irregularidades detectadas se localizan en los gobiernos estatales. Esto plantea serias interrogantes sobre los sistemas de control interno de las administraciones locales y la efectividad de la coordinación entre la federación y las entidades federativas en materia de fiscalización. La concentración de observaciones en los estados sugiere que los mecanismos de rendición de cuentas a nivel estatal podrían ser insuficientes o estar siendo sorteados con relativa facilidad.

La ASF, en su rol de órgano fiscalizador de la Cámara de Diputados, tiene la encomienda de vigilar el uso de los recursos federales. Sin embargo, la dificultad para recuperar los fondos observados en los estados podría indicar la necesidad de reformar los marcos legales y operativos para fortalecer la capacidad de la Auditoría y asegurar que las irregularidades detectadas no queden impunes, independientemente de la esfera de gobierno en la que ocurran.

El Legado de un Sexenio

La Cuenta Pública 2024 marca el cierre del sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Si bien el expresidente ha defendido la transparencia y austeridad de su administración, los resultados de la fiscalización de su último año de gobierno presentan un panorama complejo. La cifra de 67 mil millones de pesos en presuntas irregularidades, sumada a la mínima recuperación, genera dudas sobre la efectividad de las políticas de combate a la corrupción y el buen manejo de los recursos públicos implementadas durante su mandato.

En el contexto político actual, la aprobación de esta Cuenta Pública por parte de la Cámara de Diputados, dominada por Morena, podría ser vista como un mero trámite administrativo. Sin embargo, los datos de la ASF invitan a una reflexión más profunda sobre los mecanismos de control y fiscalización en México, y sobre la necesidad de fortalecer las instituciones encargadas de garantizar que los recursos públicos se utilicen en beneficio de la ciudadanía y no se pierdan en un mar de observaciones sin solventar.

Implicaciones y Futuro

La aprobación de la Cuenta Pública 2024, a pesar de las pendientes de la ASF, envía un mensaje mixto. Por un lado, cumple con el mandato legal de revisar y avalar el ejercicio fiscal del último año del gobierno anterior. Por otro, expone una debilidad estructural en el sistema de fiscalización y recuperación de fondos, que podría tener implicaciones a largo plazo en la confianza ciudadana y en la disciplina financiera de los gobiernos.

Analistas señalan que la baja tasa de recuperación de fondos observados por la ASF no es un fenómeno exclusivo del sexenio pasado, sino una problemática histórica que requiere soluciones de fondo. Estas podrían incluir reformas legales que agilicen los procesos de solventación, sanciones más severas para los responsables de irregularidades, y un fortalecimiento de las capacidades técnicas y humanas de la propia Auditoría Superior de la Federación.

La discusión en la Cámara de Diputados sobre este dictamen será crucial para entender la postura de los legisladores ante estos hallazgos. Si bien la mayoría parlamentaria podría optar por una aprobación sin mayores contratiempos, la presión pública y la exigencia de transparencia podrían forzar un debate más riguroso sobre las deficiencias expuestas por la ASF. El futuro de la fiscalización de recursos públicos en México dependerá, en gran medida, de la voluntad política para abordar estas problemáticas de manera frontal y efectiva.

La situación actual plantea un desafío para la administración entrante y para el propio Congreso. La necesidad de asegurar que cada peso del erario público sea utilizado de manera eficiente y transparente es un reclamo ciudadano constante. Los resultados de la Cuenta Pública 2024, y la limitada capacidad de recuperación de la ASF, son un llamado de atención que no puede ser ignorado si se busca fortalecer el Estado de derecho y la gobernanza democrática en el país.

En última instancia, la aprobación de la Cuenta Pública 2024 por parte de la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados se perfila como un acto formal, pero los datos subyacentes sobre la recuperación de fondos públicos son un tema de profunda preocupación que amerita un escrutinio público y legislativo más detallado. La ineficiencia en la recuperación de miles de millones de pesos observados por la ASF es un lastre que la política de fiscalización mexicana debe superar para garantizar la rendición de cuentas y el uso responsable de los recursos públicos.