En un despliegue de creatividad culinaria y artística, el maestro chocolatero Mao Montiel ha presentado una innovadora exposición de arte comestible bajo el concepto "Del monocromático al multicolor" en la tercera edición de Apapaxoa, Festival Gastro Cultural de Xcaret. La muestra, compuesta por 14 obras, redefine los límites del chocolate y la alta repostería, transformando ingredientes dulces en lienzos para la expresión artística.

Montiel, reconocido por su trabajo con el chocolate y fundador de Dolcenero, junto con su rol como chocolatero en Grupo Xcaret, ha explorado la naturaleza efímera del arte comestible. "Edible art", como se le conoce, no solo busca ser admirado, sino también experimentado a través del gusto, culminando la obra en el momento de su degustación.

La Fusión de Sabores y Colores

La exposición "Del monocromático al multicolor" se concibió a partir de tres pilares fundamentales para cada pieza: un color específico, una emoción evocada y una identidad particular. Cada obra, al ser observada de manera individual, poseía un lenguaje único, pero al contemplarlas en conjunto, conformaban una vibrante composición multicolor que invitaba a un viaje sensorial.

Un elemento recurrente y simbólico en toda la muestra fueron los labios. Más allá de representar a una figura femenina específica, estos servían como un poderoso símbolo de expresión, comunicación, deseo, afecto y la inherente transformación que caracteriza a la obra. A través de esta metáfora visual, la exposición abordó diversas facetas de la feminidad, invitando a la reflexión y al diálogo.

El recorrido por la exposición estaba diseñado para ir más allá de la apreciación visual inicial. Las esculturas y pinturas elaboradas con chocolate convivían armoniosamente con bombones, gomitas, malvaviscos y otras creaciones de confitería. Estas piezas, dispuestas en charolas accesibles, permitían a los visitantes no solo admirar la obra, sino también interactuar con ella y, finalmente, degustarla, completando así el ciclo artístico.

Colaboración de Alto Nivel

Para esta edición de Apapaxoa, Mao Montiel contó con la valiosa colaboración de la chef pastelera Carmen Rueda Hernández. Con una destacada trayectoria internacional, Rueda Hernández, actual responsable de la propuesta creativa de BRIX en Dubái, aportó su vasta experiencia en alta pastelería y confitería al proyecto.

La chef Rueda ha dejado su huella en escenarios culinarios de Europa, Asia, África y Medio Oriente. Su reconocimiento como Mejor Chef Pastelera de Medio Oriente y Norte de África por The World’s 50 Best Restaurants en 2025, y como Chef Pastelera del Año por Gault & Millau UAE en 2026, atestiguan su maestría y visión innovadora.

Su participación en la exposición de Apapaxoa se centró en el desarrollo conceptual y técnico de diversas piezas, trabajando mano a mano con Montiel. Esta sinergia permitió expandir las posibilidades creativas de la alta pastelería y la chocolatería, trascendiendo la presentación tradicional de ingredientes para convertirlos en elementos de textura, volumen, color y composición artística.

Apapaxoa: Un Encuentro Gastrocultural

La exposición de Mao Montiel formó parte integral de la tercera edición de Apapaxoa, un evento que Xcaret organiza para fusionar la gastronomía con otras expresiones artísticas y culturales. En este contexto, la propuesta de Montiel logró sacar a la chocolatería de los confines habituales de una cocina o una vitrina, elevándola a una forma de arte interactivo.

Para Montiel, el chocolate dejó de ser simplemente el producto final de un proceso de elaboración. En "Del monocromático al multicolor", se transformó en la materia prima esencial para la construcción de una obra de arte completa: algo que podía ser contemplado, tocado y, en última instancia, saboreado. Esta visión redefine la experiencia del arte comestible y su lugar en el panorama cultural.

El "edible art" se consolida así como una disciplina que explora la intrincada relación entre el arte, el diseño y la gastronomía. Utilizando ingredientes y técnicas de alta repostería, estas obras se caracterizan por su naturaleza deliberadamente efímera, invitando a una interacción que va más allá de la simple observación, y culminando en una experiencia multisensorial donde el sabor es la última pincelada.