Aleida Alavez Ruiz, alcaldesa de Iztapalapa por Morena, ofreció este viernes una explicación que levantó cejas en el Congreso capitalino: las fugas de agua en su demarcación ocurren porque ahora reciben más líquido que antes. La declaración llegó apenas nueve días después de que una megafuga inundara calles enteras en Los Reyes Culhuacán.

Durante su comparecencia, Alavez reconoció que la tubería de 48 pulgadas que se reventó el 13 de mayo —provocando una corriente que cubrió carriles vehiculares, banquetas y comercios— es apenas un síntoma de una red hidráulica al borde del colapso. Sin embargo, en lugar de asumir responsabilidad por el mantenimiento deficiente, la funcionaria optó por una narrativa peculiar: "Hemos tenido más agua en Iztapalapa en el último año y también por eso se producen más fugas".

La alcaldesa también admitió que los pozos de extracción de la demarcación están en declive. De los 2,300 litros por segundo que solían producir, ahora apenas rinden 1,900 litros, "cada vez con menor calidad". Pese a este panorama, Alavez aseguró que no hay motivo de preocupación y pidió a la población confiar en la coordinación con los gobiernos de la Ciudad de México y federal.

La megafuga del 13 de mayo no fue un caso aislado. En abril, la alcaldía Álvaro Obregón sufrió un derrame masivo en Torres de Potrero. En Xochimilco, una fuga reparada el 15 de mayo volvió a activarse cuatro días después porque "no pegó bien", según reconocieron las autoridades. El desperdicio de miles de litros contrasta brutalmente con la crisis hídrica que enfrenta el Valle de México.

Alavez prometió una "inversión muy significativa" para reforzar la red hidráulica antes de que llegue más agua del plan de oriente impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum. La pregunta que queda flotando es si la infraestructura podrá soportar ese incremento, o si la alcaldesa tendrá que inventar una nueva justificación cuando la siguiente tubería explote.

Mientras tanto, los habitantes de Iztapalapa siguen recibiendo garrafones de Agua Bienestar y pipas como parche temporal, viendo cómo el líquido que tanto necesitan se escurre literalmente por las calles. La promesa de que "no habrá problemas de abasto" suena hueca cuando la realidad muestra lo contrario: una administración incapaz de mantener la infraestructura básica en funcionamiento.

La comparecencia de Alavez dejó en claro que para Morena en Iztapalapa, el problema no es la negligencia en el mantenimiento ni la falta de planeación. El problema, según su lógica, es que hay demasiada agua.