El Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), una de las obras emblemáticas del sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador y estandarte de la autodenominada Cuarta Transformación, enfrentará una drástica reducción en su presupuesto para el año fiscal 2027. El Paquete Económico presentado por el gobierno federal contempla una disminución del 31.37% en los recursos asignados a esta terminal aérea, ubicada estratégicamente en el Estado de México.
Recorte Significativo en Financiamiento Público
De acuerdo con el documento oficial, la asignación presupuestaria para el AIFA en 2027 se proyecta en 2,430.8 millones de pesos. Esta cifra representa una notable disminución respecto a los 3,432.1 millones de pesos contemplados para el ejercicio fiscal de 2026, lo que se traduce en un recorte adicional de 2,355.5 millones de pesos. La variación en términos reales, al descontar la inflación, asciende a un considerable -31.37%.
Autosuficiencia Operativa como Justificación
Fuentes de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) y la dirección general del AIFA, encabezada por Isidoro Pastor, han intentado matizar el impacto de esta reducción presupuestal. Argumentan que la disminución en los recursos fiscales no obedece a un desinterés o castigo hacia la terminal, sino a su creciente autosuficiencia y rentabilidad operativa. Desde el primer trimestre de 2024, el aeropuerto habría alcanzado su punto de equilibrio, generando ingresos suficientes para cubrir sus gastos operativos e incluso reportar un saldo a favor, sin necesidad de recurrir a fondos públicos.
"Aun cuando nos han dado estos recursos fiscales en 2024, 2025 y 2026, cuando sacamos las cuentas, nosotros rebasamos el punto de equilibrio, pagamos esas erogaciones fiscales y todavía terminamos con saldo a favor. Desde ese primer trimestre de 2024 continuamos con finanzas sanas", declaró Isidoro Pastor a Expansión, buscando proyectar una imagen de solidez financiera.
Costos de Construcción y Legado de la 4T
La construcción del AIFA, que inició formalmente el 4 de abril de 2019, representó una inversión pública considerable. Inicialmente, la SHCP asignó más de 91,977.8 millones de pesos para el proyecto. Posteriormente, el presupuesto fue ajustado a poco más de 79,305.7 millones de pesos debido a la indexación anual del sistema hacendario. Para el 3 de enero de 2022, el monto reportado en la página de la dependencia ascendía a 88,107.3 millones de pesos.
La obra, ejecutada por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), tardó dos años, cinco meses y dos días en completarse. Al momento de su inauguración, el 21 de marzo de 2022, bajo la administración del expresidente López Obrador, se habían ejercido 104,531 millones de pesos en su construcción, sin incluir el presupuesto destinado para ese mismo año. El AIFA se consolidó como una obra insignia de la Cuarta Transformación, marcada desde su concepción por la polémica decisión de construirlo en la Base Aérea de Santa Lucía, cancelando el proyecto del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en el Lago de Texcoco.
Metas a Futuro y Desafíos Operativos
Con cuatro años de operación, el AIFA busca consolidar su crecimiento y acercarse a las ambiciosas metas establecidas en su Plan de Negocios. La proyección a largo plazo contempla alcanzar la movilización de 19.5 millones de pasajeros para el año 2032. Sin embargo, la reducción presupuestal para 2027 podría representar un desafío para la expansión de sus operaciones y la mejora de su infraestructura, especialmente si las proyecciones de autosuficiencia no se cumplen plenamente o si surgen imprevistos que requieran inversión pública adicional.
Contexto Político y Económico
La reducción presupuestal del AIFA se da en un contexto donde el gobierno federal busca optimizar el gasto público y priorizar otras áreas de inversión. Si bien la narrativa oficial apunta a la autosuficiencia del aeropuerto, analistas políticos y económicos señalan que esta medida podría interpretarse como una señal de reajuste en las prioridades de la administración actual, o incluso como una admisión tácita de que el ambicioso proyecto no ha alcanzado las expectativas iniciales en términos de rentabilidad y demanda.
Históricamente, las obras insignia de gobiernos anteriores han enfrentado escrutinio y ajustes presupuestales una vez que la euforia inicial pasa y la realidad operativa se impone. El AIFA, concebido como un proyecto transformador y un símbolo de la austeridad republicana, ahora se enfrenta a la necesidad de demostrar su viabilidad económica a largo plazo con menos apoyo fiscal directo.
Implicaciones para la Sedena
La operación del AIFA recae en la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) desde 2025, una decisión que ha sido objeto de debate. La asignación de recursos a través de esta dependencia subraya el rol militar en la gestión de infraestructuras civiles clave. La reducción presupuestal para el aeropuerto implicará, por ende, una reconfiguración de los fondos disponibles para Sedena en lo que respecta a la administración y desarrollo del AIFA, lo que podría afectar otros proyectos o áreas de responsabilidad de la secretaría.
El Futuro del Transporte Aéreo en México
Este ajuste presupuestal también se enmarca en un panorama más amplio del sector aéreo mexicano. Mientras el AIFA busca consolidarse, otros aeropuertos del país, incluyendo el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), continúan operando bajo diferentes modelos de financiamiento y gestión. La competencia y la necesidad de mantener la infraestructura aeroportuaria en óptimas condiciones son factores clave que el gobierno debe balancear, especialmente ante la creciente demanda de movilidad aérea.
La decisión de recortar el presupuesto del AIFA, aunque justificada por la autosuficiencia, genera interrogantes sobre la sostenibilidad a largo plazo de megaproyectos financiados con recursos públicos y su capacidad para generar retornos económicos que justifiquen la inversión inicial. La política de austeridad, si bien es un pilar de la administración, debe ser cuidadosamente calibrada para no comprometer el desarrollo de infraestructuras estratégicas.
Reacciones y Análisis Político
Se anticipa que esta noticia genere diversas reacciones en la esfera política. La oposición podría utilizar la reducción presupuestal como argumento para criticar la gestión de los recursos públicos y la viabilidad de las obras insignia de la 4T. Por su parte, el gobierno y los defensores del AIFA probablemente reiterarán los argumentos de autosuficiencia y rentabilidad, buscando desestimar cualquier lectura negativa. El debate sobre el costo-beneficio del AIFA y su impacto real en la conectividad y el desarrollo económico del país continuará siendo un tema central en la agenda pública.
La capacidad del AIFA para operar eficientemente y cumplir sus metas de pasajeros sin depender significativamente del erario público será la prueba definitiva de su éxito. La reducción presupuestal, en este sentido, podría ser vista como un catalizador para que la administración del aeropuerto acelere sus estrategias de generación de ingresos propios y diversifique sus fuentes de financiamiento, alejándose progresivamente de la dependencia fiscal.
Perspectivas a Largo Plazo
El futuro del AIFA dependerá de su habilidad para atraer más aerolíneas, rutas y pasajeros, así como de su integración efectiva con otros nodos de transporte. La reducción presupuestal, si bien puede ser un obstáculo a corto plazo, podría forzar una mayor innovación y eficiencia operativa. La comunidad aeroportuaria y los analistas seguirán de cerca la evolución financiera y operativa de esta controversial obra, cuyo legado está intrínsecamente ligado a la visión de la Cuarta Transformación.