El futuro del transporte aéreo en México, a un horizonte de 40 años, descansa sobre los hombros de dos gigantes: el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). La administración actual, encabezada por la Presidenta Claudia Sheinbaum, mantiene firme la estrategia de consolidar el Sistema Metropolitano de Aeropuertos, confiando en que la capacidad combinada de estas dos terminales será suficiente para absorber el crecimiento proyectado en la demanda de pasajeros.

Esta visión fue recientemente expuesta por el secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, Jesús Esteva Medina, quien aseguró que la apuesta por la operación conjunta de AICM y AIFA es la clave para el desarrollo a largo plazo del sector. "El crecimiento está asegurado con base en los dos aeropuertos, inclusive en Toluca y Morelos", afirmó Esteva Medina en declaraciones a El Financiero, subrayando que son estas dos terminales principales las que permitirán alcanzar el volumen de pasajeros proyectado para las próximas cuatro décadas.

La industria aérea, representada por la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA), había lanzado previamente un llamado a la definición de un sistema aeroportuario claro para el futuro. Peter Cerdá, director general de ALTA, advirtió que si el AICM pretende seguir siendo un nodo principal, es imperativo realizar inversiones significativas en su infraestructura. "En el estado que tenemos el aeropuerto hoy en día, el crecimiento se va a estancar", señaló Cerdá, poniendo de relieve la urgencia de modernización.

Sin embargo, la postura del gobierno es optimista. La capacidad actual combinada del AICM y el AIFA suma 66 millones de pasajeros anuales. Si bien esta cifra es considerable, se compara con la proyección inicial del cancelado aeropuerto de Texcoco, que en su primera etapa buscaba albergar a 70 millones de pasajeros. La segunda fase del proyecto de Texcoco contemplaba una capacidad de hasta 120 millones de pasajeros, una cifra que la operación conjunta de AICM y AIFA, en su segunda etapa, alcanzaría apenas los 86 millones.

Un Nuevo Impulso Tras la Eliminación de Restricciones

La reciente eliminación del veto a las operaciones aéreas en los aeropuertos de la Ciudad de México y Santa Lucía ha generado un renovado interés por parte de las aerolíneas nacionales. La perspectiva de aperturar nuevas rutas o incrementar frecuencias hacia destinos en Estados Unidos se perfila como una de las principales estrategias a seguir.

Se estima que esta semana se anunciarán al menos 12 nuevas rutas, principalmente desde el AIFA hacia aeropuertos estadounidenses. Este flujo de nuevas conexiones permitirá a las aerolíneas nacionales expandir su cobertura desde el Valle de México y, potencialmente, obtener mayores dividendos a través de rutas más rentables.

El secretario Esteva Medina adelantó que se vislumbran algunas rutas desde el AIFA hacia Estados Unidos, aunque su concreción dependerá de la capacidad de las aerolíneas nacionales para integrar estas nuevas operaciones en sus itinerarios de invierno. Paralelamente, el AICM está en proceso de ampliar sus slots (horarios de aterrizaje y despegue) a un máximo de 46 por hora, los cuales comenzarán a ser utilizados de manera progresiva.

Interés Internacional y Perspectivas a Futuro

El director general del AICM, Juan Padilla Olmos, confirmó que no existen planes de inversión adicionales más allá de los 10,500 millones de pesos ya destinados a la renovación del aeropuerto. Olmos considera que el AICM no está saturado, proyectando cerrar el año con cerca de 45 o 46 millones de pasajeros, cifra que se mantiene por debajo de su capacidad máxima.

No obstante, la ampliación del límite de vuelos en el AICM ha captado la atención de aerolíneas internacionales como KLM, Iberia y Lufthansa, las cuales están evaluando la posibilidad de aperturar nuevos vuelos o incrementar su oferta de asientos. "Las solicitudes empiezan a dar resultados a los cinco, seis meses después de que se comunican los slots", explicó Olmos, añadiendo que las aerolíneas deben trabajar en conjunto con estrategias de promoción para capitalizar estas oportunidades.

Por el momento, son las empresas internacionales las que muestran un mayor interés en recuperar o aumentar su capacidad operativa desde el AICM. Este aeropuerto, que sigue siendo el más transitado del país, podría experimentar una nueva ampliación de sus horarios de aterrizaje y despegue en los próximos meses, dado que las autoridades consideran que ya no enfrenta problemas de saturación.

La estrategia gubernamental de potenciar la operación conjunta del AICM y el AIFA busca no solo satisfacer la demanda actual y futura, sino también fortalecer la conectividad del país y posicionar a México como un hub aéreo relevante en la región. El éxito de esta apuesta dependerá de la coordinación entre el sector público y privado, así como de la continua inversión y adaptación a las dinámicas cambiantes del mercado aéreo global.

En el contexto de la aviación mundial, la consolidación de sistemas aeroportuarios metropolitanos es una tendencia creciente. Ciudades como Londres, Nueva York y Tokio han optado por modelos de operación compartida para maximizar la eficiencia y la capacidad de sus infraestructuras. México, con su apuesta por el AICM y el AIFA, busca emular estos éxitos, adaptando el modelo a sus propias necesidades y proyecciones de crecimiento.

La ALTA ha sido un actor clave en la discusión, promoviendo un diálogo constructivo entre aerolíneas y autoridades para asegurar que las políticas aeroportuarias impulsen un crecimiento sostenible y competitivo. La colaboración entre estas partes será fundamental para superar los desafíos y aprovechar las oportunidades que se presenten en las próximas décadas.

El desarrollo de la infraestructura aeroportuaria es un pilar fundamental para el crecimiento económico y el turismo. La Presidenta Sheinbaum ha reiterado la importancia de mantener una visión a largo plazo en este sector, asegurando que las decisiones tomadas hoy sienten las bases para un futuro próspero y conectado.

La capacidad de adaptación y la inversión continua serán cruciales. A medida que la demanda de viajes aéreos siga creciendo, será necesario evaluar periódicamente la efectividad de la estrategia actual y realizar ajustes si fuera necesario para garantizar que el sistema aeroportuario mexicano siga siendo competitivo a nivel internacional.

La sinergia entre el AICM y el AIFA no solo busca resolver un problema de capacidad, sino también optimizar la distribución del tráfico aéreo, ofreciendo alternativas y mejorando la experiencia del pasajero. La visión a 40 años es ambiciosa, pero con una planificación sólida y una ejecución coordinada, el cielo mexicano tiene el potencial de alcanzar nuevas alturas.