A tan solo 12 días del pitazo inicial del Mundial de Futbol 2026, la Ciudad de México acelera los motores para recibir a la avalancha de turistas que inundarán el país. En un esfuerzo contrarreloj, la Presidenta Claudia Sheinbaum inauguró la primera fase de la ambiciosa remodelación del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), un proyecto que busca no solo modernizar las instalaciones, sino también garantizar una experiencia de primer nivel para los millones de aficionados que arribarán.

La inversión total destinada a esta transformación asciende a 10 mil millones de pesos (aproximadamente 576.2 millones de dólares), de los cuales 6 mil 500 millones de pesos corresponden a esta primera etapa, calificada por la mandataria como "autogenerada" por el propio aeropuerto, sin recurrir a presupuesto público. Este hito, que debió estar listo antes del partido inaugural en la capital, representa un compromiso cumplido por Sheinbaum durante sus 20 meses de gobierno, un periodo que, según adelantó, rendirá cuentas detalladamente.

El Almirante Juan José Padilla, Director General del AICM, detalló que las obras abarcaron más de 394 mil metros cuadrados en las Terminales 1 y 2, enfocándose en optimizar el flujo de pasajeros. Se reorientaron 34 mil metros cuadrados adicionales para expandir salas de espera, pasillos, filtros de seguridad y áreas de estacionamiento, buscando agilizar los procesos y mejorar la comodidad.

Uno de los puntos clave de la remodelación es la ampliación de los filtros de seguridad en un 25 por ciento. Esta medida, según Padilla, reducirá los tiempos de espera a "no más de 3 o 4 minutos" en horarios de alta afluencia, un alivio significativo para viajeros frecuentes y turistas.

De igual forma, se incrementó el número de filtros automáticos en las áreas migratorias, prometiendo que los controles de vigilancia no excederán los "9 minutos", una mejora drástica frente a los 40 minutos que se llegaban a experimentar en horas pico. Estas mejoras buscan erradicar cuellos de botella y optimizar la eficiencia operativa del aeropuerto.

Las mejoras sustantivas no se detienen ahí. Se ha puesto especial énfasis en la puntualidad de los vuelos, la agilización en la entrega de equipaje, la limpieza general de las instalaciones y la garantía de un servicio de internet estable y sin interrupciones, aspectos cruciales para la imagen del país ante el mundo.

La polémica en torno a los servicios de transporte, particularmente los taxis y las aplicaciones como Uber, también ha sido abordada. Se han instalado bahías específicas fuera de la zona federal para permitir a los pasajeros elegir su medio de transporte preferido, buscando un equilibrio entre los servicios tradicionales y las nuevas opciones.

"Queremos no un aeropuerto para un Mundial, queremos un aeropuerto para los mexicanos", sentenció Sheinbaum, subrayando la visión de que las mejoras trascienden el evento deportivo y buscan beneficiar a los usuarios locales a largo plazo. El AICM, que en 2025 movilizó a 44.5 millones de pasajeros, espera alcanzar los 50 millones con la celebración del Mundial.

Sin embargo, el camino no ha estado exento de desafíos. Durante las obras, usuarios han reportado incidentes como inundaciones por filtraciones, congestión por maquinaria y escombros, fallas en servicios básicos y tensiones entre taxistas y conductores de aplicaciones. Estos inconvenientes, aunque superados en su mayoría con la inauguración de esta fase, evidencian la complejidad de un proyecto de esta magnitud.

La remodelación del AICM es un componente vital de la estrategia de México para albergar el Mundial 2026. La infraestructura aeroportuaria es la primera cara que el país presenta a los visitantes internacionales, y asegurar su eficiencia y modernidad es fundamental para proyectar una imagen de organización y hospitalidad.

La inversión en el aeropuerto capitalino se suma a otros esfuerzos de infraestructura que buscan poner a México a la altura de un evento de talla mundial. La coordinación entre los diferentes niveles de gobierno y el sector privado ha sido clave para avanzar en estos proyectos, a pesar de los obstáculos.

El éxito de esta remodelación no solo se medirá por la capacidad del AICM para manejar el flujo de pasajeros durante el Mundial, sino también por su impacto a largo plazo en la conectividad y la experiencia de viaje para todos los mexicanos. La visión es clara: un aeropuerto moderno, eficiente y funcional.

La inauguración de esta primera fase es un paso significativo, pero la atención se mantiene en las siguientes etapas y en la operación diaria del aeropuerto. La expectativa es que las mejoras implementadas se traduzcan en una experiencia de viaje fluida y agradable para todos los que transiten por el AICM, tanto durante el Mundial como después.

En definitiva, la apuesta por modernizar el AICM es una apuesta por la imagen y la competitividad de México en el escenario internacional. La Presidenta Sheinbaum ha dado un paso importante, y ahora la tarea es asegurar que estas mejoras se mantengan y se consoliden, beneficiando a millones de usuarios en los años venideros.