La decisión unilateral del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador de reubicar las operaciones de carga del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), publicada mediante un decreto el 2 de febrero de 2023, ha demostrado ser un rotundo fracaso, sembrando caos y evidenciando la improvisación que caracterizó a su administración.
El Pretexto de la "Seguridad"
El argumento oficial para justificar esta medida, que obligaba a las aerolíneas de carga a abandonar las instalaciones del AICM y trasladar sus operaciones al AIFA –una de las obras insignia del sexenio obradorista–, fue la supuesta necesidad de descongestionar el tráfico aéreo del aeropuerto capitalino y mejorar la seguridad de los pasajeros. Sin embargo, la realidad ha pintado un cuadro muy distinto, marcado por la ineficiencia y las pérdidas económicas.
Un Traslado Forzado y Costoso
La orden presidencial, emitida sin consulta previa con los actores del sector y sin un análisis exhaustivo de las implicaciones logísticas y financieras, generó un descontento generalizado entre las aerolíneas. Estas empresas se vieron forzadas a incurrir en gastos millonarios para adaptar sus operaciones al nuevo aeropuerto, un recinto que, a pesar de las inversiones, aún carece de la infraestructura y conectividad necesarias para operar eficientemente como centro logístico de carga a gran escala.
El AIFA: Un Gigante Dormido
El AIFA, concebido como un proyecto faraónico para aliviar la saturación del AICM y potenciar el desarrollo del Valle de México, ha luchado por consolidarse como un hub aéreo relevante. La imposición de las operaciones de carga, en lugar de impulsar su crecimiento orgánico, ha resultado en una carga adicional para las aerolíneas y en una demostración de cómo las decisiones políticas, tomadas al vapor, pueden tener consecuencias devastadoras para la economía.
Consecuencias Económicas y Operativas
Las aerolíneas de carga han reportado pérdidas significativas debido a los mayores tiempos de traslado, los costos operativos incrementados y la falta de servicios complementarios eficientes en el AIFA. La promesa de descongestión del AICM tampoco se ha materializado plenamente, ya que el aeropuerto principal sigue operando a su máxima capacidad, mientras que el AIFA lucha por atraer un volumen de carga que justifique la inversión y el esfuerzo de las empresas.
La Sombra de la Improvisación
Este decreto es un claro ejemplo de la política de "sueño y decisión" que a menudo caracterizó al gobierno de López Obrador. En lugar de basarse en estudios técnicos y consensos del sector, las decisiones clave se tomaban a menudo por capricho presidencial, ignorando las advertencias de expertos y las necesidades reales de la industria. El resultado es un legado de proyectos inconclusos, inversiones malgastadas y un sector aéreo mexicano que aún lidia con las secuelas de estas políticas erráticas.
Un Legado de Decisiones Unilaterales
La reubicación forzada de las operaciones de carga al AIFA no es un hecho aislado, sino parte de un patrón de decisiones unilaterales que han afectado a diversos sectores de la economía mexicana. La falta de diálogo, la imposición de visiones personales y el desprecio por la opinión de los especialistas han dejado una huella profunda en la administración pública, cuyas consecuencias aún estamos por dimensionar completamente.
El Futuro Incierto del Transporte Aéreo
Con la administración de Claudia Sheinbaum ya en funciones, queda por ver si se tomarán medidas correctivas para mitigar los daños causados por el decreto de AMLO. La necesidad de un plan integral y consensuado para el desarrollo del sistema aeroportuario mexicano es más urgente que nunca, un plan que priorice la eficiencia, la seguridad y la viabilidad económica por encima de los caprichos políticos.
Críticas y Advertencias Ignoradas
Desde el momento de su publicación, el decreto fue objeto de fuertes críticas por parte de expertos en logística y representantes del sector aéreo. Se advirtió sobre la falta de infraestructura adecuada en el AIFA, la complejidad de los procesos de traslado y el impacto negativo en la cadena de suministro. Sin embargo, estas advertencias fueron desestimadas por el gobierno, que procedió con la implementación de la medida, confiado en su visión y en la supuesta bondad de sus obras.
El Costo para la Competitividad
La decisión de AMLO no solo afectó a las aerolíneas, sino también a las empresas que dependen del transporte aéreo de carga. La ineficiencia y los costos adicionales se traducen en una menor competitividad para la industria mexicana en el mercado global. En un contexto de recuperación económica post-pandemia, estas trabas innecesarias representan un lastre significativo para el crecimiento y la generación de empleo.
La Necesidad de un Enfoque Estratégico
El caso del AICM y el AIFA subraya la urgencia de adoptar un enfoque estratégico y basado en evidencia para la planificación y ejecución de proyectos de infraestructura. Las decisiones deben ser tomadas con visión a largo plazo, considerando las necesidades del mercado, la opinión de los expertos y el impacto en la economía en su conjunto. La improvisación y el autoritarismo, como ha demostrado la administración anterior, solo conducen al desastre.
Un Llamado a la Rectificación
La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta el desafío de corregir el rumbo y revertir los efectos negativos de decisiones pasadas. La reevaluación del decreto de AMLO y la búsqueda de soluciones consensuadas con el sector aéreo son pasos fundamentales para restaurar la confianza y garantizar un futuro próspero para el transporte de carga en México. La era de las imposiciones debe quedar atrás para dar paso a un gobierno que escuche y actúe con responsabilidad.