México ha experimentado una expansión sin precedentes en su infraestructura aeroportuaria en los últimos años, con la inauguración de nuevas terminales como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y el Aeropuerto Internacional de Tulum, además de la recuperación de aeródromos como el de Ciudad Ixtepec. Sin embargo, esta inversión masiva en concreto y asfalto no se ha traducido en un crecimiento proporcional del flujo de pasajeros, lo que ha encendido las alarmas entre los expertos del sector, quienes cuestionan la efectividad de las políticas implementadas.

El Colegio de Pilotos Aviadores de México (CPAM) ha sido uno de los principales voceadores de esta preocupación. El capitán Ángel Domínguez Catzín, presidente del CPAM, señaló que si bien se han inaugurado más aeropuertos en los últimos siete años que en las cuatro décadas anteriores, la pregunta clave es si esta infraestructura responde a las verdaderas necesidades de la industria. "La visión desde el Colegio de Pilotos es que por supuesto que nos gustaría, además de la infraestructura, que esto viniese acompañado de un plan de desarrollo", afirmó Domínguez Catzín.

Las cifras oficiales de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) pintan un panorama desalentador. El tráfico de pasajeros hacia y desde México ha registrado un crecimiento modesto, fluctuando entre el 2% y 3% en los últimos años. Este ritmo contrasta marcadamente con el desempeño de otras naciones latinoamericanas que han implementado estrategias específicas y enfocadas en el desarrollo del sector aéreo.

En el ámbito regional, la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo (ALTA) reportó que al cierre de 2025, el tráfico aéreo en la región alcanzó los 477.3 millones de pasajeros, lo que representó un incremento del 3.8% anual. México, con su 2.4% de crecimiento en el mismo periodo, quedó por debajo de este promedio regional, evidenciando una desaceleración preocupante.

Países como Brasil se erigen como ejemplos de éxito en la materia. El gigante sudamericano, principal mercado aéreo de la región, ha impulsado su crecimiento hasta un notable 9% gracias a políticas como el Programa de Aceleración del Turismo Internacional, que fomenta las asociaciones público-privadas para ampliar la oferta de asientos y vuelos internacionales.

Colombia, por su parte, ha logrado un avance del 5% en su tráfico aéreo, superando también la media regional. Su estrategia, liderada por el Ministerio de Transporte y la Aeronáutica Civil, se basa en tres pilares fundamentales: cielos abiertos y conectividad, democratización del transporte y planes de infraestructura e inversión, buscando un crecimiento sostenido y equitativo.

Desde la perspectiva del CPAM, a México le ha faltado una visión integral y de largo plazo para dinamizar su sector aéreo. "Necesitamos una política pública en materia de aviación. Lamentablemente, seguimos viendo pasar administraciones de las instituciones gremiales sin lograr consolidar hasta el día de hoy una política pública", lamentó Domínguez Catzín, haciendo un llamado a que el gobierno defina claramente sus objetivos para la aviación nacional.

La situación se agrava al considerar el panorama de las aerolíneas. En los últimos años, México ha visto la desaparición de importantes compañías como Interjet, Aeromar y Magnicharters. Si bien estas quiebras no se atribuyen directamente a la falta de política aeronáutica, los especialistas coinciden en que una estrategia gubernamental de apoyo a la iniciativa privada podría fortalecer a los actores del sector.

Las aerolíneas operan con márgenes de ganancia estrechos, un desafío global. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) proyecta que el margen de beneficio neto de las compañías aéreas se mantendrá en 3.9% este año, sin cambios respecto a 2025. Sin embargo, el beneficio neto por pasajero se situará en 7.9 dólares, una cifra inferior a los 8.5 dólares registrados en 2023, que marcó un máximo histórico.

Ante la alta volatilidad del mercado, marcada por el aumento en los precios de la turbosina y los retrasos en la entrega de aeronaves, diversos gobiernos han implementado medidas de apoyo. Brasil, por ejemplo, ha estructurado líneas de crédito estatales y ofrecido subsidios al combustible para garantizar la viabilidad de sus aerolíneas y evitar que los sobrecostos se trasladen a los consumidores.

En México, la ausencia de una política aeronáutica consolidada en las últimas décadas es palpable. Aunque la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) ha anunciado la presentación de una nueva política aeronáutica para el próximo año, los expertos esperan que esta incluya activamente al sector privado, el cual ha sido marginado en iniciativas recientes como la creación de Mexicana de Aviación.

Julio Zugasti, experto en el sector aéreo de Hogan Lovells, enfatizó la importancia de involucrar al sector privado y establecer mesas de diálogo para alcanzar consensos que beneficien a toda la industria. "Será importante analizar cómo involucrar al sector privado, al mismo tiempo de trabajar mesas de diálogo para poder interactuar en conjunto y tratar de lograr ese consenso, por el bien del sector, desde una perspectiva pública y privada", declaró.

La falta de una política aeronáutica integral y de largo plazo, que vaya más allá de la simple construcción de infraestructura, representa un obstáculo significativo para el desarrollo del sector aéreo mexicano. La experiencia de países como Brasil y Colombia demuestra que una visión estratégica, combinada con el apoyo a la iniciativa privada y la democratización del transporte, son claves para competir y prosperar en el dinámico mercado aéreo latinoamericano.

En este contexto, la reciente inauguración de nuevas terminales aéreas, si bien es un avance en infraestructura, debe ser complementada urgentemente con un plan de desarrollo aeronáutico robusto y consensuado. La meta debe ser no solo ampliar la capacidad física, sino también potenciar la conectividad, la competitividad de las aerolíneas y la experiencia del pasajero, asegurando que México recupere el terreno perdido y se posicione como un líder en la aviación regional.