El Mundial 2026 no solo promete emociones en la cancha, sino también un deleite para el paladar en las exclusivas zonas Hospitality de Monterrey. La chef Ana Casanova, al frente de esta ambiciosa propuesta gastronómica, ha revelado que la experiencia culinaria diseñada para el Estadio Monterrey busca romper con los estereotipos y ofrecer una ventana a la riqueza y diversidad de la cocina mexicana y regiomontana.

Lejos de la imagen simplista de "tacos y chile", la visión de Casanova es crear una experiencia integral que sorprenda y deleite a los miles de visitantes internacionales que se darán cita en la Sultana del Norte. "Es una experiencia integral, algo que no se te va a olvidar nunca", afirmó la reconocida chef en entrevista con El Financiero, subrayando el ambicioso objetivo de dejar una impresión imborrable en cada asistente.

El desarrollo del menú ha sido un proceso meticuloso que comenzó desde octubre o noviembre de 2025. Meses de arduo trabajo y colaboración han dado forma a una propuesta culinaria que busca exaltar y compartir la gastronomía local con el mundo. La chef Casanova, con una sólida trayectoria y al frente del proyecto Casanova Cooks, enfrentó el reto de diseñar platillos que pudieran satisfacer a un público global con gustos y preferencias diversas.

"Algunas personas comen picante, otras no; algunas comen mucho maíz o mucha carne, otras no", explicó Casanova, detallando la complejidad de equilibrar sabores para que la gastronomía mexicana sea accesible y apreciada por visitantes de todas partes. El objetivo es claro: acercar los sabores de México sin sacrificar la autenticidad y la esencia de las recetas regionales.

La estrategia de Casanova se centra en la familiaridad y el reconocimiento. "Así, aunque tú no lo hayas comido o no procures ese tipo de sabores, tu mente los reconocerá", comentó. La meta es que la experiencia culinaria en el Estadio Monterrey sirva como un embajador de la ciudad y del país, invitando a los visitantes a explorar y descubrir la vasta oferta gastronómica que México tiene para ofrecer.

Además de honrar las tradiciones, la propuesta culinaria incorpora elementos de cocina fusión. La chef Ana Casanova destaca la versatilidad de la cocina mexicana, que se presta maravillosamente a la incorporación de técnicas e ingredientes de otras culturas. "La cocina mexicana combina con muchísimas cocinas, entonces podemos mezclar con la asiática, la europea, la alemana (...) es una base espectacular para cualquier otra", señaló.

La diferencia fundamental entre la oferta en la zona Hospitality y las áreas comunes del estadio radica en la reinterpretación y la presentación. Los asistentes disfrutarán de versiones gourmet de platillos conocidos, con un cuidado especial en la estética y la calidad de los ingredientes. Esto eleva la experiencia más allá de lo convencional, ofreciendo una perspectiva fresca y sofisticada de la comida mexicana.

Un ejemplo palpable de esta filosofía es la reinvención de la tradicional carne asada regiomontana. Casanova presentó un platillo que, si bien evoca los sabores de la carne asada, se elabora con un sopecito de maíz nixtamalizado y carne cocinada durante 24 horas, terminada a la parrilla. "Fue una combinación como si fuera una carne asada, pero un poquito más elevada", describió, mostrando la fusión de lo tradicional con técnicas culinarias de vanguardia.

La intención es clara: desmitificar la idea de que la gastronomía mexicana se limita a unos pocos clichés. "Muchas veces te quedas con la información un poco limitada: ‘tal vez solo hay tacos, chile, todo pica’ (pero no es así). Los planeamos tanto para que no sea solo el cliché", enfatizó la chef, decidida a mostrar la amplitud y sofisticación de los platillos mexicanos.

El equipo de Casanova aspira a demostrar que México posee una gastronomía sumamente rica y variada, capaz de transformar recetas regionales en propuestas innovadoras, deliciosas y elegantes. La fusión con otras culturas ha enriquecido aún más este patrimonio culinario, creando platillos que son a la vez familiares y sorprendentemente nuevos.

A diferencia de la comida de estadio, que suele ser más rápida y menos elaborada, la zona Hospitality ofrece una experiencia pensada al detalle, complementada con vistas privilegiadas y un servicio de primera. A pesar de la sofisticación, la practicidad no se sacrifica; los platillos están diseñados para ser fáciles de consumir sin interrumpir el disfrute del partido.

Si bien cada sede mundialista desarrollará su propio menú para reflejar las características regionales, Monterrey compartirá algunas de sus creaciones culinarias con Guadalajara y la Ciudad de México, promoviendo así un intercambio gastronómico a nivel nacional. Esta colaboración subraya el espíritu unificador del Mundial.

En contraste, los paquetes Hospitality en el Estadio Ciudad de México, según Bloomberg Businessweek México, ofrecen una experiencia de lujo con precios que alcanzan los 75 mil dólares para 12 personas, incluyendo botanas, alitas, quesos, ensaladas, hamburguesas y sándwiches. Si bien estos paquetes son costosos, reflejan el nivel de servicio y exclusividad que se espera en las zonas premium del torneo.

La iniciativa en Monterrey, liderada por Ana Casanova, representa un esfuerzo significativo por elevar la percepción de la gastronomía mexicana en un escenario internacional. Al romper con los estereotipos y ofrecer una experiencia culinaria de alta calidad, se busca no solo satisfacer a los asistentes del Mundial, sino también proyectar una imagen renovada y sofisticada de México ante el mundo.