La batalla por el acceso a los grandes eventos deportivos ha escalado en Estados Unidos, con la Asociación Nacional de Radiodifusores (NAB) alzando la voz para exigir que el Mundial 2026 y otros espectáculos de élite regresen a las pantallas de televisión abierta y gratuita. La propuesta, que será presentada ante el Congreso, busca revertir la tendencia actual donde los aficionados deben desembolsar sumas considerables para acceder a estos eventos a través de plataformas de streaming de pago.

Curtis LeGeyt, CEO de la NAB, argumentará ante el subcomité antimonopolio del Comité Judicial de la Cámara de Representantes que la Ley de Radiodifusión Deportiva de 1961, diseñada para eximir a las ligas deportivas de ciertas regulaciones antimonopolio al negociar colectivamente sus derechos de transmisión, debe interpretarse estrictamente para cubrir solo acuerdos de televisión abierta. La preocupación principal es que esta exención se esté utilizando para justificar acuerdos con servicios de streaming, fragmentando el acceso y elevando los costos para el consumidor final.

La creciente migración de eventos deportivos de alto perfil, desde la NFL hasta la MLB, hacia plataformas de pago ha encendido las alarmas. El Departamento de Justicia de Estados Unidos ya ha iniciado una investigación antimonopolio para determinar si los acuerdos de la NFL con diversas empresas de medios están inflando los precios para los espectadores. Paralelamente, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) está examinando el panorama mediático y la creciente frustración de los consumidores ante la dispersión de los derechos de transmisión deportiva.

La comisionada de la FCC, Anna Gomez, ha señalado que, si bien la agencia puede recopilar información y expresar preocupaciones, cualquier modificación sustancial a la Ley de Radiodifusión Deportiva requerirá una acción legislativa. Esto pone el foco en el Congreso para decidir el futuro de la transmisión deportiva.

Históricamente, la Ley de Radiodifusión Deportiva fue concebida para fortalecer la viabilidad financiera de los equipos en mercados pequeños y mantener la competitividad de las ligas. Sin embargo, el panorama mediático ha evolucionado drásticamente en los 65 años desde su promulgación. Lo que antes se limitaba a unas pocas cadenas de televisión abierta como ABC, NBC y CBS, ahora incluye una vasta red de televisión por cable, satélite y, crucialmente, servicios de streaming como Netflix y Amazon.

Las ligas deportivas, ahora en una posición de poder económico sin precedentes, han diversificado sus acuerdos de transmisión. Si bien la NFL ha declarado que sus partidos transmitidos por streaming también están disponibles gratuitamente en mercados locales, un informe reciente del Comité Judicial de la Cámara de Representantes cuestiona esta afirmación. El informe señala que el paquete "Sunday Ticket" de la NFL, distribuido a través de YouTube, es un producto adquirido principalmente por aficionados que buscan ver a su equipo favorito y que no tienen otra opción, sugiriendo que la naturaleza del producto ha sido tergiversada.

La NAB argumenta que las plataformas de streaming, con sus vastos recursos financieros, están elevando los costos de los derechos deportivos para las cadenas de televisión tradicionales. Más allá de la transmisión de partidos, estas plataformas utilizan el contenido deportivo como una herramienta estratégica para impulsar suscripciones, vender dispositivos, recopilar datos, promover el comercio electrónico y respaldar ecosistemas publicitarios globales, algo que las emisoras locales no pueden igualar.

LeGeyt enfatizará que las emisoras locales no pueden competir con los ingresos masivos que las plataformas de streaming obtienen de búsquedas, comercio electrónico, dispositivos o tecnologías globales. La capacidad de estas últimas para subvencionar los derechos deportivos con ganancias de otras áreas de negocio pone en desventaja a los canales tradicionales, que dependen principalmente de la publicidad y los acuerdos de transmisión.

La audiencia en el Congreso busca dilucidar cómo el ecosistema de los medios deportivos ha mutado y si la legislación actual sigue siendo adecuada para proteger el interés público. La presión de la NAB y el escrutinio del Departamento de Justicia y la FCC sugieren un posible punto de inflexión en la forma en que los aficionados accederán a eventos como el Mundial 2026 y otros campeonatos.

La comisionada Gomez, aunque partidaria de garantizar el acceso asequible a los eventos deportivos, ha criticado la falta de priorización de la protección al consumidor por parte de administraciones anteriores, sugiriendo que el interés público a menudo se ve eclipsado por los intereses de unos pocos.

El debate se centra en si la exención antimonopolio de la Ley de Radiodifusión Deportiva debe extenderse a los acuerdos de streaming o si debe limitarse estrictamente a la televisión abierta. La NAB aboga por esta última opción, buscando preservar la televisión abierta como el principal canal de acceso para los eventos deportivos de mayor relevancia nacional e internacional.

La implicación para el Mundial 2026 es clara: si las demandas de la NAB prosperan, los aficionados podrían ver los partidos transmitidos por cadenas como Fox, Telemundo o Univision, sin necesidad de suscripciones adicionales, devolviendo el espíritu de acceso masivo que caracterizó a los grandes eventos deportivos en décadas pasadas.

Este movimiento podría redefinir el panorama de los derechos de transmisión deportiva, obligando a las ligas y a las plataformas de streaming a reconsiderar sus modelos de negocio y a las cadenas de televisión abierta a recuperar un papel protagónico en la difusión de los espectáculos más esperados por el público.

La lucha por la televisión abierta gratuita en eventos deportivos de gran calibre apenas comienza, y el Congreso de Estados Unidos se encuentra en el centro de una decisión que podría impactar a millones de aficionados en todo el mundo.